jueves, 8 de enero de 2009

Tierra, trágame



Queridos lulilectores...


Hoy he tenido un día tonto. Y, de lo tonto que es, me ha pasado una cosa horrible que quisiera poder olvidar cuanto antes, aunque aún estoy roja como un tomate sólo de pensarlo.


Me ha sucedido en la facultad, a última hora. Yo ya estaba rebotada de antes, porque la primera clase ha sido increíblemente entretenida: mi amiga Sujeto B y yo estábamos copiando a toda pastilla lo que decía el profesor (que tiene que comprimir lo que queda del temario en dos días) pero aun así no podíamos evitar perdernos de vez en cuando. A veces se perdía ella, a veces yo, pero como las dos escribimos deprisa nos íbamos complementando.


Total, que de repente se le ocurre decirme: "A ver quién escribe más rápido de las dos y acaba antes la frase". Cómo no, Luli acepta el desafío. Y, para más inri, nos ha dado por escribir imitando a otra compañera, que no deja márgenes en las hojas a la hora de redactar. Y llega un momento en que estamos las dos picándonos escribiendo, sin levantar la mirada del papel, apenas atendiendo a lo que el catedrático decía, sólo pendientes de ganar la carrera.


Yo, después de unos párrafos, me paro a pensar en la soberana estupidez de nuestras mentes, porque la verdad es que parecíamos dos niñas pequeñas en parvulario. Y sólo viendo a mi amiga matarse a escribir rápido... no lo he podido evitar, me ha dado LA FAMOSA RISA TONTA, ésa que cuando te apresa no te suelta hasta que quedas exprimido y agotado. Un poderoso enemigo, en mi opinión, porque muchas veces llega cuando no toca, y cuan más callado tienes que estar, más fuerte te acomete.


Total, que el arranque de esa risa ha sido un sonido que (tras un gran esfuerzo por mi parte) no he podido seguir conteniendo y que ha sonado como una especie de hipido que, por supuesto, se ha escuchado en toda la clase.


Mi amiga Sujeto B, al oirme, se ha contagiado también, y ahí estábamos las dos riéndonos lo más silenciosamente posible, pero cuanto más me reía, más me costaba parar. He tenido que morderme la lengua, contener la respiración, tratar de callarme... nada, la gente me miraba de reojo. Y los de mi fila preguntándome "¿pero qué te pasa?", y yo no podía contestar porque las lágrimas me rodaban por el rostro.


Luego he recuperado el autocontrol y me he tranquilizado. Precisamente, para evitar seguir con la tontería, en la siguiente clase (la hora del desastre) he decidido subirme a la última fila con Sujeto P, otra amiga que es muy callada y cerrada, porque creía que con ella estaría atenta a la explicación y evitaría distracciones.


Realmente, he estado escuchando los primeros cuarenta y cinco minutos sin ningún problema, pero después nos hemos empezado a aburrir y hemos empezado a charlar un rato con las de delante. Después un rato más, después dos minutos de silencio, después otra vez algún comentario... En mi defensa, declaro que la profesora (una becaria) ya había mandado callar a otros durante toda la hora, pero justo en un momento en que yo le estaba diciendo a Sujeto P que no sabía si ser hippie o punky de mayor, (el momento álgido de la conversacion, ni falta hace que lo mencione) de pronto oigo:


-La de la última fila, que no tenga reparos en compartirlo con todos.


Diossss. Creo que en ese momento sólo oía la sangre bombeándome las orejas. TODA LA CLASE se ha vuelto hacia mí (yo era en un blanco fácil porque además llevaba un suéter rojo) y se me ha quedado mirando.


Grandes momentos de tensión que se me han hecho eternos.


Primero he murmurado un débil "No", y luego otro inaudible "Perdón", pero a la guarra de la profesora le ha dado por insistir.


-Sí, mujer, así nos reímos todos. ¿Tiene algo que ver con la asignatura?


-No -(creo que me he puesto más roja que mi jersey).


-¡Algún cotilleo! ¡Qué emoción, cuenta, cuenta!


Bum bum. Bum bum. Bum bum. Más de setenta pares de ojos clavados hostilmente sobre mi persona, expectantes. Sólo he podido pensar en una única cosa:


TIERRA, TRÁGAMEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE.

Y PRONTO, POR FAVOR.


En fin. Haciendo un acopio de fuerzas he logrado sonreír culpablemente y soltar:


-No... no puedo. Yo te lo contaría pero es que no es mío. Cuestión de principios, ya sabes (porque antes ella había estado hablando de principios).


La alusión a sus palabras la ha tranquilizado y en seguida ha retomado la explicación tras una miradita irónica, en algún lugar aislado se han oído risas, pero yo me sentía tan violenta que no he alcanzado a distinguir la intención. ¿Eran risas por mi manera de escaquearme? ¿Burlas? ¿Simplemente lo han considerado como una tontería? Nunca lo sabré, así que me adhiero al dicho popular de Tavernes: piensa mal y acertarás. ¬¬


Menos mal que no he tenido que soportar la tortura mucho más, porque diez minutos después se ha acabado la clase, pero... no podéis imaginar lo mal que lo he pasado, ha sido mucho peor que cuando me sonó el teléfono, pero de lejos. Saliendo, algunos han hecho la gracia y me he reído con ellos, pero me he pasado el viaje de regreso en tren con la cabeza escondida en la chaqueta, como hacía mi querida Mili cuando algo la asustaba.


Espero que nunca os veáis en una situación tan comprometida, lo digo de corazón.


Besazzos,


*Luli*

7 comentarios:

Isabel, la reina Vergara I de España y V de Alemania dijo...

Hooola!!!

Jeje, a mi me ha pasado esas cosas mil veces, sobre todo lo de la risa tonta... Y mi risa por muy escondida que la tenga es escandalosamente como la de una bruja (dicen que mi risa da miedo :S)
Y lo de que me riñan... eso me ha pasado muchas veces. Pero recuerdo que cuando estaba en primero de carrera, una compañera y yo estabamos en clase (evidentemente xD) y nos aburriamos (evidentemente también xD) y nos sacamos un libro de hacer sudokus... Pues la profe nos pilló y nos dijo algo como: "las de los sudokus, ¿os estais divertiendo haciendolos verdad? Pues no hagais ruido" jajaja. Nos quedamos las dos rojas como un tomate.. y acto seguido nos entró la tipica risa tonta.. Y ya lo que le faltaba a la profesora... nos soltó: "si si, ahora reiros...".

En fin, a mi siempre me pasan cosas de esas, pero no dejo de ponerme roja jejeje

Un beso! Y piensa en lo que te reirás cuando se te pase el bochorno! ;)

Helena dijo...

Ains... todos hemos tenido alguna vez un percance de estos... Qué montón de sensaciones al mismo tiempo... rabia, miedo, verguënza...
Pero bueno, mira, una anécdota más que contar!!
Saludos!!

Luminous Vamp dijo...

hola, se por esperiencia que esos momentos son un poco bastante bochornosos, a mi me ha pasado algunas veces sobre todo en alguna clase de ultima hora que son las que peor se llevan y te da por hablar de cualquier tonteria y terminas con la risa tonta no pudiendo parar de reir, la verdad es que se pasa bastante mal por que no puedes parar aunque quieras XD, y luego llega el momento de ponerse roja como un tomate y pedir disculpas T-T, pero bueno eso nos pasa a todas , no te preocupes seguro que dentro de unos dias ya lo veras como algo olvidado de lo que reirte ^-^

nos leemos.Kisses ^-^

Luli dijo...

¡Hola! Muchas gracias a las tres por vuestros comentarios, la verdad es que no es la primera vez que me pasa (ni será la última), porque en el instituto también me reñían muchas veces por charlar demasiado.

Supongo que el bochorno viene por el hecho de que a la mitad de las personas que me miraban no las conozco (y había bastantes personas), pero sí, por la tarde mientras releía la entrada me desternillaba sólo de pensar en la cara que debí poner.

¡A la otra que me rebote seré más cuidadosa! (porque pienso seguir hablando). ;P

Besazzos!!

Teresa dijo...

Hola Luli!! Ahora que ya he comentado tu luli-blog-aniversario te comento tu comentario (me encantan los trabalenguas xD).

Melchor... mmmh... nunca me ha convencido esa barba. Yo creo que la usa para esconder algo...
Y, además, nunca he conseguido aprendérmelo: ¿Melchor es el de la barba blanca o el otro? Si es que son muy poco exclusivos jajajaja

Yo no quisiera perder nunca la ilusión por los Reyes, y no por el hecho de ser Reyes en sí, sino por tener la ilusión, por romperme la cabeza pensando en qué le hará ilusión a mi gente, por ir a escondidas a ayudar a Baltasar en su ardua tarea, por levantar a mi hermana y su resaca y ver a mi abuela comiendo chocolate con magdalenas (que no tiene pérdida).


Y ahora... "Tierra, trágame". La verdad es que ahora parece divertido pero el momento... jajaja Además yo tengo la cualidad de ponerme cada vez más roja, lo que llama la atención de los demás y hace que me ponga más roja aún. Me pasó hace poco, fíjate tú.

Estábamos en clase cuando de repente me preguntó la profesora si nos conocíamos. En seguida pensé que conocía a una prima mía que puede que sea su jefa en el hospital donde trabajan y me puse... buah! eso era indescriptible. Mira que yo soy vergonzosa pero son pocas las veces en las que siento que mis orejas palpitan. Es lo que yo llamo la "sístole auricular" xDDD

Bueno, todo sea por, al menos, reírnos un rato.

Un beso!

Jack Blake dijo...

Hola. Je,je. A esto se le podría llamar, venganza reidora, o "el/la reidor/a reido/a.
Creo que, el objeto de la risa tonta, es una cosa tonta que, pasa a transformarse en un reidor tonto, del que los demás se ceban convirtiendole en objeto de sus risas.
Por eso será ese dicho: Quien rie el ultimo rie mejor. Yo diría que, quien rie el ultimo, se rie por la venganza de no saber porque se reía la persona objeto de su venganza.
Yo creo que, la solución para esos casos, podría consistir en tener un chiste tipo, preparado y contarselo a todos, cuando seamos pillados infraganti riendonos contagiosamente y compulsivamente. De esta forma, todos se reirian menos los tontos que no entendiesen el chiste. En cualquier caso, creo que, debe ser la solución, pues descolocaría a todo el mundo.
Pero, para eso hay que practicarlo mucho y que no de la risa, cuando se cuente el chiste tipo, repetible en esas ocasiones embarazosas. Fin. Un saludo.

Luli dijo...

Hm... interesante teoría, Jake. La verdad es que tiene su sustancia y la solución que propones no está nada mal. Supongo que es verdad eso que dices: cuesta mucho inventar un chiste para cada ocasión, porque además muchas veces no se trata de un chiste, igual te dicen "¡qué interesante, cuéntamelo!" porque estabas hablando en voz más alta de la que tocaría, o cosas por el estilo...

En todo caso, es una put*** que te pillen in fraganti en pleno ataque, más que nada porque te cortan el rollo de raíz y te quedas supercortado... ¿sabes? yo creo que los verdaderos culpables son... ¡¡¡los propios profesores!!!

Sí, porque cuando eran jóvenes y estudiantes también les pillaron muchas veces y ahora están frustrados y dejan caer su amargura sobre los alumnos que se les ve contentos, por el mero hecho de que no soportan que alguien no los escuche y sea feliz sin ellos.

Grr... aniquilemos esa especie... ¬¬

Jajaja, besazzos!! =)