viernes, 22 de enero de 2010

El misterio de la gelatina




Queridos lulilectores...


Hace un rato, en la mesa, mi madre ha sacado gelatina de la nevera porque no quedaba postre y ella ha decidido hacer algo diferente. Nos hemos alegrado bastante, porque hace mucho tiempo que no la probábamos, y le hemos hincado el diente con avidez.


Yo, solemne, me he quedado un rato mirándola antes de proceder a su consumo: sus formas sinuosas, su inestabilidad. La he tocado con el dedo y ella se ha tambaleado de esa manera tan característica propia de las gelatinas en general. Y ha surgido la pregunta.


¿Qué es la gelatina?


Yo, que destaco -entre otras cosas- por mi escaso interés culinario y elementos relacionados, tenía una vaga noción de los componentes: sabía que la gelatina son unos polvos que se mezclan con agua y que, después, en la nevera se hacen consistentes al cabo de un rato de estar reposando. Ajá. Dos más dos son cuatro. Simple, claro y conciso como la vida misma.


Pero entonces, mi madre ha empezado a hacer caras raras, del tipo: "pues no quieras saberlo". Y, claro, mi curiosidad ha aumentado notablemente; he comenzado a insistir y a insistir, lanzando hipótesis al aire: ¡no llevará ajo! ¡o cebolla! ¡o tripas de cerdo! ¡o potaje! ¡o lengua! ¡o hígado! ¡o serpiente! ¡o perro! ¡o murciélago!


Y mis padres (los dos) esquivando, al principio, las preguntas; y después contestando estupideces intencionadamente, del tipo: es lo más horrible que te puedas imaginar. Aunque no lleva pelos (?). O, también, "a ti seguro que te hará muy poca gracia, pero a tu hermana menos aún". Y, tras meditar durante un segundo, he pensado que podría ser alguna fruta que a ella no le gustara en absoluto.


-¡Manzana!


Y se han empezado a reír. "Eso, eso, manzana. Es manzana" .


Ahí me he enfadado casi de verdad, porque era evidente que se estaban cachondeando de mí y no me lo querían decir. Mi madre alegaba que "nunca más volvería a comerla, y que era mejor que no lo supiera". Ante mi terco ceño fruncido, ha terminado suspirando: "Míralo en Internet".


¡Vaya si lo he hecho! ¿Sabéis? Ahora ya sé qué es la gelatina.


... ahora ya sé qué es la gelatina.


Hm...


La verdad es que muy agradable no es. Ahora que lo pienso... quizá hubiera sido mejor no averiguarlo. Sí, decididamente hubiera sido lo mejor. Bueno... pero una no puede vivir siempre en la inopia, ¿no? Hay que afrontar la realidad.


Y, aunque para mí no ha sido una bonita revelación, yo no reaccionaré igual que mis padres. Hay que predicar con el ejemplo. Os diré qué es la gelatina, aunque os daré la opción de no leerlo si preferís seguir siendo felices.


Aquí la solución al misterio de la gelatina:


(ATENCIÓN: LOS QUE PREFIERAN NO SABERLO QUE DEJEN DE LEER EN ESTE PUNTO, CON SENDOS BESAZZOS COMO DESPEDIDA)



(Sacado de una página web culinaria) La gelatina es una proteína que se obtiene a partir de la cocción de huesos de animales y tejido conjuntivo. Contiene colágeno en agua o ácido diluido.



¿Qué? ¿Cómo se le queda el cuerpo a uno? Ya os dije que no era agradable.


Pero bueno, aunque ahora la mire diferente... sigue estando igual de rica. Aunque quizá tarde en volver a comerla, juas.


¡Besazzos!


*Luli*

martes, 19 de enero de 2010

Cuestión de suerte




Queridos lulilectores...


Iba yo pensando, de camino a casa, que la suerte es algo tonto, en manos del Señor D. Me ha venido a la mente un pensamiento fugaz porque volvía de un examen, y en un bolsillo llevaba un buda feliz para que me diera suerte, en el otro bolsillo llevaba un pequeño crucifijo (pero no se lo digáis a nadie) y, a parte, un céntimo de la suerte.


Como veréis, cargada de amuletos hasta el gaznate. Pero, después de hacer el examen, se me ha ocurrido la gran idea de que, en realidad, esos amuletos eran innecesarios y estaban fuera de lugar porque, al fin y al cabo, el examen ya estaba hecho antes de que yo me sentara delante de él, es decir, que las preguntas ya estaban determinadas; y yo hubiera contestado lo mismo con amuletos que sin (solo son amuletos, no médotos mnemotécnicos). La fórmula parece evidente: o te lo sabes o no (en mi caso, ha sido más bien la opción B, para variar).


Aun así, esos amuletos podrían tener su utilidad: por ejemplo, si los llevara el día en que el profesor corrija mi examen, a lo mejor influirían en su estado de ánimo, y quizá decidiera ponerme un cinco pelado por la gracia divina y por pura lástima (¡ojalá se dé el caso!); o, de la misma manera, hubiera tenido que llevar el céntimo, el buda y el crucifijo en los bolsillos el día en que se sentó delante del ordendor para establecer qué iba a preguntar en el puñetero examen. Quizá, ahí me hubieran dado más suerte.


En fin... no sé si habéis notado que el examen no me ha salido muy allá, y que no tengo mucho tiempo; pero me apetecía contaros mis últimas andanzas, como siempre.


¡Mucha suerte a los que estéis de exámenes! ;)


Besazzos,


*Luli*


P.D.: Qué queréis, el crucifijo empecé a llevarlo en segundo de Bachillerato para cada examen, y también en el Selectivo... El céntimo también hace años que me acompaña, y el buda feliz es mi última adquisición... es tan redondito, y tan doradito... me encanta ^_^

miércoles, 13 de enero de 2010

Tanga de invierno



Queridos lulilectores...


En primer lugar, disculparme por mis frecuentes ausencias. Sabed, pero, que estaré bastante desconectada este mes porque tengo exámenes hasta el día uno de febrero, así que no prometo regularidad, aunque quizá consiga pasarme solo para saludar.


En segundo lugar, procedo ya a la breve entrada que tenía pensada para hoy.


Tangas de invierno. O bien: "cómo lucir sexy en invierno sin helarse en el intento". Son conceptos un poco contradictorios... que no funcionan. ¬¬


Todo ha empezado de la manera más inocente, en clase. Una compañera me susurraba al oído que era de lo más desagradable que se le viera el tanga a otra compañera que estaba sentada cerca. Yo, con una media sonrisa, ni siquiera le presto atención: son taaantos los tangas indiscretos que he visto en esta vida que, por uno más, no iba a alterarme.


No obstante, al cabo de un rato, mi mirada distraída recorre el aula y tropieza aleatoriamente con la sujeta de la que se me había hablado con anterioridad. Miro para abajo y... ¡pam! Se produce el impacto.


Porque ha sido impactante: de repente me veo un enorme tanga negro (eso sí, de Calvin Klein) asomando amistosamente por el pantalón de la muchacha. Pero por si esto no fuera ya bastante desagradable, encima es que en el tanga iba remetida una camiseta interior gris para mantener tapaditos los riñones, de manera que no se veía ni un solo trozo de piel.


Pensemos.


Si una se pone un tanga, se supone que es para enseñar cacho -digo yo. ¿Qué sentido tiene, pues, unir un tanga a una camiseta interior en plan "abueril", como vulgar sustituto de las bragas de cuello alto o, si me apuráis, de una braga-faja? ¡No es compatible!


La simple visión aún me produce escalofríos (cosa que no le sucederá a la chica que llevaba el modelito, evidentemente). Una persona imagina los tangas como prenda de lencería con un mínimo de sofisticación (aunque no todos lleven encaje, y los del mercadillo sean extremadamente vulgares: dos hilos sujetando un diminuto triángulo). ¡¡Hija, si tienes frío, ponte braguitas normales, pero no me vengas con arreglos extraños, que no queda fino!!


O, por lo menos, ten la decencia de no enseñarnos tres cuartos de tu tanga con la camiseta toa remetía y arrugá saludando al personal. Que no es elegante.


En fin... que no por el mero hecho de ponerte un tanga te sientes más sexy, no. Los tangas hay que saber llevarlos, como todo.


Pero a poder ser, siempre por dentro, por favor.



Besazzos,


*Luli*

miércoles, 6 de enero de 2010

Viejos mitos




Queridos lulilectores...


En primer lugar, feliz año 2010. No he podido pasarme antes porque estaba de finde largo con mis amigas en Murcia (la Manga) para pasar la Nochevieja. Y no he encontrado el momento.


De todas formas, hoy no me apetece hablar de anécdotas que me hayan sucedido o cosas por el estilo, sino más bien una entradita rápida recordando viejos mitos.


Esta era yo hace 2 días con ganas de meterle música nueva al mp3 (me dio por ahí) y eso que me bajo al salón, donde hay millones de CDs acumulando polvo en el mueble de la tele y, buscando a ciegas, cogí 10 o 12 carátulas sin apenas prestarles atención (en principio cosas que me gustaban: jazz, blues, soul, algo de Queen, de Joe Cocker, Bruce Springsteen, música celta...).


De pronto, no sé cómo, llegó a mis manos un disco (del año de la pera) de... ¡tachán! ¡¡¡LA KELLY FAMILY!!! Madre mía, fueron mis absolutos ídolos en mi infancia y preadolescencia; me marcaron incluso más que las Spice Girls o los Backstreetboys.


Empecé a reírme yo sola diciendo cosas del tipo: "¿Pero cómo me podían gustar ÉSOS"? o, también, "Anda que no éramos frikis mi hermana y yo de pequeñas, si eran unos melenudos...".


Sí, sí. Tú ríete, Luli. Ríete.


A la que meto el disco y empiezo a rememorar antiguas canciones y momentos, empecé a emocionarme y todo. Tatareando las melodías con las que crecí durante algún tiempo y ávida de información, vídeos y viejas fotografías en Internet. ¡¡Llevo dos días absolutamente enganchada a los Kellys, viendo conciertos y entrevistas!!


Y Paddy... Dioss. No se puede hablar de la Kelly Family sin mencionar a Paddy, el guaperas, que me traía loquita con su sonrisa y su pícara mirada (¡¡¡es mi mito erótico hippie de la infancia!!!). Sin duda, la gran estrella de la prole: detrás de tanto pelo había una firme cabecita, de eso me he dado cuenta recientemente escuchando algunas declaraciones y viendo sus reacciones en público. Era un muchacho tremendamente inteligente, con los pies en la Tierra y gran talento. Se metió a monje durante una temporada y sacó algún disco en solitario, es todo lo que he podido averiguar (a grandes rasgos) pero ignoro a qué se dedica en la actualidad... ¿se casó? ¿quién es la afortunada?


La época de 1996 es la que mejor le queda, en mi opinión, pues ahí él estaba en la flor de la vida totalmente: unos 20 añitos, guapo, dulzón, famoso, rico, exitoso... se me cae la baba. Aunque todo eso ya es solo una vieja sombra del pasado, un viejo mito, un mero recuerdo de lo que fueron. Igual que todos los demás: Beatles, Abba, Mecano, Queen, Rollings, Aerosmith, los Backstreets... todo cambia, todo fluye.


En fin: la conclusión de todo esto es que soy una frikipondia total, porque los Kellys (seamos sinceros) eran unos raritos en potencia, y es que encima ahora están pasados de moda (.... las casacas del s.XVII que me llevaban... buf!), así que... no comprendo por qué me he obsesionado tanto con ellos, espero que sea una mera tontería pasajera. Y como a mis padres no les ha hecho gracia que yo los sacara del baúl de los recuerdos (aún rememoran aquellos duros viajes en coche en los que mi hermana y yo les martirizábamos los oídos cuando poníamos los discos una y otra vez), y mi hermana solo se ha reído, pues me he dicho: lo compartiré con mis queridos lulilectores, a ver qué opinan ellos.



Jajaja, lo que siempre: que se me va la pinza, pero que eso mola ;)


Besazzos kellísticos,


*PaddyLuli*



P.D.: Me quedo con "Fell in love with an alien", "An Angel" y "Ares qui".
EDITO: "I can't help myself" me hace llorar como una magdalena. ¿Por qué?