domingo, 23 de noviembre de 2008

Una de romances



Queridos lulilectores...



Hoy os voy a contar mi batallita de ayer noche.



No sé si he dicho alguna vez que mis padres en estos momentos no pueden permitirse pagarme un piso -según ellos-. Por lo tanto, voy a Valencia todos los días en tren. Y, por lo consiguiente, no puedo acudir a las numerosas cenas de clase que se celebran semanalmente entre los compañeros de carrera porque, lo dicho, me pilla muy lejos.



La excepción fue hace dos jueves, que me quedé en el piso de unas amigas. Y ayer hice otra excepción, porque me apetecía un montón quedar con los de mi clase y estar con ellos. Mi problema era el siguiente:



A) Si salía tenía que empalmar porque como no tengo donde quedarme, esperaría el primer tren que saliera por la mañana y llamaría a mi padre a las siete en un domingo para que viniera a recogerme. Como observaréis, este plan tiene lagunas. ¬¬



B)Quedarme en casa de alguien a dormir. ¿Problema? Las chicas con las que más confianza tengo son unas sosas que no salen los jueves, a pesar de que ellas tienen piso por allí cerca. Y, en fin de semana, por supuesto, se vuelven al pueblo.



Entonces... entró en juego el listo. He de decir que, hace unos meses, cierto lulilector hizo una especie de pronóstico que... mira por dónde, se ha cumplido. A verrrr... parece que no, pero esto cuesta de contar. No sé por donde cojerlo V.Vu



Empezaré por el principio. Hace como una semana o eso, después de que yo saliera por primera vez con mis compañeros de clase e hiciera nuevas amistades, el listo me agregó al tuenti (vil tuenti, es adictivo a pesar de que va contra mis principios). No sé cómo nos pusimos a hablar y descubrí que, como yo, él también hablaba alemán. Profundizamos un poco en el tema, pero en clase no hablábamos a penas, pertenecemos a dos mundos paralelos, jeje.



El viernes se pusieron a quedar todos para salir el finde y, de pronto, él me preguntó con insistencia si iba a ir o no. Me pareció extrañísimo, porque sólo habíamos intercambiado algunas palabras a la cara (la mayoría con unas copas de más), pero dije que no lo sabía, que me lo tenía que pensar. Si soy sincera, yo llevaba fijándome en el listo desde hacía cosa de un mes, más o menos, porque es el que siempre pregunta en clase, parece más docto que los demás... y no es precisamente feo. A grandes rasgos: muy alto, 21 años, moreno, cierto aspecto macarrilla pero a la vez educado, un pendiente en la oreja, delgado, mono de cara. No es un Chotulus bradpitiano, pero sí que encaja perfectamente en la siguiente categoría: el Chotulus orlandiño.


Y es más su actitud que su físico: parece (bueno, es, en muchas ocasiones es) un auténtico borde: huraño, burlón, algo pedante, taciturno, un tanto egocéntrico... que no es de los que se matan por parecer simpáticos cuando conoces a alguien. Y, en fin, fue eso lo que más me atrajo de él (soy guay, eh? ¬¬).


El viernes estuve toda la tarde pensando en él. Así funciona la mente humana, es como la pólvora, se coge rápidamente y no hay quien la frene. Ni yo misma lo entendía, concentrada como debía estar pensando en los cedas y en los stops (el martes a examen), y no me lo podía quitar de la cabeza.


Vamos, que al final ese mismo día decidieron salir en sábado. El sábado me pasé la tarde delante del ordenador, en Internet, manteniendo contacto con todos para ver lo que iban a hacer y montarme mis planes. No sabía si salir o no, porque sólo tenía previsto el plan A y, la verdad, me daba bastante respeto (es un plan muy arriesgado, andar sola por Valencia a las seis de la mañana, cuando la gente ya se ha ido a casa, y esperar en la estación algún tren, rodeada de Dios sabe qué fauna).


Me puse a mandar mensajes y, como alguien me había pasado el número del listo, pues les pregunté a todos qué iban hacer y tal. Contestó y nos pusimos a hablarlo, le conté mi dilema y... ¡¡¡me ofreció dormir en su casa!!! Que si tenía muchas camas, dos sofás, que si igual alguien más de mi clase también se quedaba... en fin, de repente quedó zanjada la cuestión: me iba a dormir un sábado por la noche en Valencia (que no es precisamente mi pueblo) a casa de un perfecto desconocido ("sí, venga, y nos echamos unas risas...").


Hasta ahí, todo bonito. Peeero... no habría final feliz sin un malo al que derrotar primero, ¿no? Sí, ya sabéis de quién hablo, del temido Rey del Mambo. De pronto le dio por que quería saberlo todo de mí esa noche: a dónde iba a quedarme, con quién, quería domicilio, un número de móvil y uno fijo (por si pasaba algo). Vamos, que me inventé la trola del siglo (que creo que a horas de hoy aún no se la ha tragado) y metí a varios de mis amigos en el ajo: que si me quedaba en casa de una amiga, que si le daba el número de otra, que si la dirección no se qué...


Me costó la ayuda de todos mis dioses unidos para acallar sus puntiagudas preguntas y juro que, aunque no me corto un pelo a la hora de mentir (aunque suene triste), en ese momento las pasé canutas, porque me obligó a improvisar muy rápidamente y se me escapó alguna incoherencia que luego tuve que arreglar. Y, claro, yo me ponía de los nervios y él se olía que algo iba mal. ¡Pero no podía decirle que me iba a dormir a casa del listo!


Nada, al final me llevaron en coche hasta Valencia porque tampoco les parecía bien que fuera en tren "a esas horas" y una vez allí ya me quedé con los amigos. El listo me llevó en coche hasta su piso para que dejara las cosas y conversamos de camino a donde estaban los demás. El resto de la noche fue una locura (salir de fiesta... siempre sabes cómo empiezas pero nunca cómo acabarás): bailé, me reí, hicimos fotos...


Aunque... siendo fiel al título de la entrada... luego hubo algo más ^^u. El listo y yo nos fuimos (al final no se quedó nadie más en su piso) y en el taxi empezamos a cogernos de la mano... cuando bajamos nos besamos en la calle... en fin, esas cosas (como observaréis, la prosa rosa no es mi punto fuerte). En su casa ya, me invitó a dormir en su cama y... bueno, hablando claro, sexo no hubo pero... tampoco voy a entrar en detalles ;P



¡¡¡CHÚPATE ESA, MUNDO!!!


LULI 1 - MUNDO 0



Jaja, la emoción del momento. Pero a ver, tampoco todo fue de florecitas porque resulta que, encima de que tenía novia, se extrañó de que yo me escandalizara en un principio. Luego decidí que me daba igual, es su problema, no el mío, y total no estoy enchochada con él ni nada por el estilo, que haga lo que quiera con su vida, a mí no me incumbe (así como tampoco me gusta que me agobien a mí, como hizo ayer mi padre, por ejemplo).


Sigo pensando que es un huraño, taciturno, ceñudo, prepotente y -bastantes veces- un machoman, pero la verdad es que el chaval es responsable, educado, atento y extraordinariamente caballeroso (esta mañana me ha acompañado a la estación del metro, a comprarme algo para desayunar, me ha tendido correctamente la chaqueta que yo había dejado de cualquier manera sobre el tendedero...).


Si pudiera, me lo quedaba, jeje. En estos momentos tengo una sensación de serenidad que no se corresponde con los acontecimientos de ayer, no estoy nerviosa ni emocionada como el viernes cuando estaba de prácticas, simplemente me siento contenta por lo que pasó. Tampoco albergo esperanzas en plan... "hm... ahora ataco y me lo aseguro", opino que, si algo tiene que volver a surgir, no hay que forzarlo, ya lo decidirá el tiempo. Por supuesto, está el problema de la novia... pero vaya, ya he visto que tampoco tienen una relación tan sólida (o él es un cerdo, no sé) y, naturalmente, ambos hemos pactado silencio, porque si se entera alguien de mi clase se puede armar una... (somos 70 y pico, hay mucha gente que la puede liar comentando).


Yo ahora actuaré como si nada hubiera pasado, no soy persona que goza con las atenciones de terceros sobre mis asuntos -y mucho menos cuando se trata de mi vida privada-, así que seguiré en mi parte de la clase con mis sosas amigas (que son un encanto ^^) y, no sé, supongo que ahora ya no me dará corte o palo hablarle, aunque tampoco voy a estar todo el rato detrás de él o sentándome a su lado. Todo seguirá su curso con normalidad... y que el señor D decida.


Y lo que os acabo de contar... no lo sabe nadie más (aunque a mi gran amiga Sujeto P sí que lo voy a decir, porque va a Derecho, jeje). ¡Ojo con difundirlo por ahí! :P



Besazzos,



*Luli*

6 comentarios:

Ilusia dijo...

Hola!!
Yo voy a la Universidad de Alicante y me pasa lo mismo, me voy siempre en bus. Y cuando los de mi clase hacen una cena, que siempre es en Alicante, me toda o no ir, o estarme despierta hasta que salga el primer bus.. que pereza!

Y si, el tuenti es muy adictivo...yo estoy enganchadisima xD

Y bueno.. el tal listo ese, no se quien es.. llegué tarde a la historia jaja

Un beso!!

Ilusia dijo...

Ups, ha pasado algo raro... Te he escrito antes un comentario. Y anda, ya decia yo... que parecia que faltaba parte de la historia.. nose, igual ha sido error de mi explorador xD

Bonita historia!! Que lastima que tenga novia, pero es lo que tu dices, o no estan muy bien o es un cerdo xD. No te culpo de que te atraiga alguien con esa forma de ser... a mi también me atraen asi ¬¬.
Y menudo lio que montaste para irte!! Pero valió la pena, ¿no?. Entonces esta bien hecho! jejeje...

Besitos!!

Unknown dijo...

Yo no contaré tu secreto :)

Me alegro de que estés tan contenta.

Luli dijo...

Gracias, Teresa, siempre viene bien un subidón =)

Isa, es que antes he publicado sin querer el principio de la historia, pero aun estaba escribiendola, luego la he editado, puede que fuera eso.

Es que es lo que yo digo, la gente que está al lado de la uni puede decidirlo todo en el último momento, pero los que venimos de fuera nos tenemos que aguantar y es una put***.

En cuanto al listo... (supongo que a partir de ahora Listo en mayúscula o Sujeto H) tampoco he contado tanto sobre él, pero puedes encontrar algo más de información en "Uni-Luli, fase 3º: Sobre Anécdotas", me parece que es (la primera entrada de octubre 08, vamos).

¡¡Muchas gracias a las dos por comentar!!

Besazzos,

Luli!

Teresa dijo...

¬¬ Se me ha ido la conexión a Internet justo cuando le daba a publicar tu comenatrio y ahora me vuelvo a meter en tu blog y resulta que soy Enfermería :s

Un subidón sí, Luli, siempre viene bien. Y cuando incumples las normas, aunque sepas que no está del todo bien (por no decir mal), es como que sienta aún mejor, es más emocionante. Pero no hay que acostumbrarse jejeje.

Un beso.

Luli dijo...

hm... es verdad, creo que tienes razón. Lo poco gusta, lo mucho cansa. ¿Sabes lo que me ha pasado? Me dejé la funda de las gafas en su casa sin querer!!! Qué horror, ahora me las tendrá que dar "de estrangis" en clase, jeje. Diosss, lo que no me pase a mí T.T

Besazzos