miércoles, 12 de agosto de 2009

Cuando algo te quita el sueño



Queridos lulilectores...


Mi vida como cajera sigue cundiendo.


Tengo dos noticias: la buena y la mala (o las malas ¬¬); empezaré por la buena, porque es más corta y fácil de contar.


¡Hay un chico monísimo que ya ha venido dos veces a la caja! Alto, moreno y con los ojos grises. Se me cae la baba cuando lo veo; espero que vuelva. ^^


Y, ahora ya... pasemos a... La Pesadilla de Lulicajera.


Haciendo honor al título de la entrada; últimamente, un problema me está empezando a quitar el sueño.


Desde hace tres días (hoy incluido) que falta dinero en mi caja.


Pero no cantidades pequeñas, qué va, nada de eso.


-Anteayer: 40€


-Ayer: 100€


Hoy: 40€


¿Cómo se come eso?


Primero que nada, defender mi honor como persona humana: este es el tercer verano que trabajo manejando dinero que no es mío; y, por supuestísimo, ni se me ocurriría tocar céntimo alguno de la caja; es más, ni siquiera se me ocurriría planteármelo, está completamente fuera de lugar. No soy una ladrona.


Aclarado esto (por si a alguien le quedaba alguna duda), investiguemos el problema a fondo: ¿por qué falta dinero?


La primera cosa que me viene a la mente es que no sé contar y que, cuando devuelvo a la gente, devuelvo mal. Vale, puede pasar. Con los cuarenta euros de hace dos días tuve un momento de lío, y puede que, efectivamente, me equivocara con el cambio. Pero... ¿devolver mal cien euros en una sola tarde? Tedría que ser tremendísimamente cazurra para eso.


Por suerte, no me pueden hacer a mí responsable, porque por mi caja pasan al día dos o tres compañeras más: el supermercado abre de nueve de la mañana a diez de la noche, sin cerrar a mediodía, y yo solo estoy siete horas; así que no me podían hacer pagar a mí el pato de los cien euros; aun así, la bronca me la llevé yo.


Y hoy... he ido con miedo a trabajar. Era consciente de que, como faltara dinero, sí que me la iba a cargar, porque hoy han hecho caja antes de que yo me pusiera, para controlarme mejor. Pero una de las encargadas ha retirado (justamente) cuarenta euros y los ha puesto no sé dónde. Y, al final del día, en mi caja volvían a faltar cuarenta euros que, por suerte, han aparecido en la caja de al lado (con la que no he tenido nada que ver).


Pero la cuestión es que, en realidad, en mi caja no faltaban 40 sino 50 euros, porque mi caja le debía a la de al lado 10 euros que me había prestado porque no tenía bastante cambio.


En fin, voy a dejar de liaros con tecnicismos de mi trabajo, y dejar de hablar de cantidades de dinero, porque lo único que conseguiré liaros.


La cuestión: que llevo una temporada muerta del susto, porque en mi caja están desapareciendo cada día cantidades astronómicas de dindero, y yo me estoy estresando mucho; no sé si soy yo, que me estoy volviendo loca y de un día para otro se me ha olvidado cómo se cuenta, no sé si son las compañeras que, sin querer, retiran dinero y luego no lo apuntan, o... no sé. No sé qué narices está pasando, pero la que se está llevando las broncas y las miradas perrunas, de momento, soy yo; y ya me han advertido que, si la cosa sigue así, empezarán a descontarme el dinero que falte de mi sueldo.


El problema del dinero me está quitando el sueño, porque ya no es solo el sueldo, sino que se me cae la cara de la vergüenza cuando voy a trabajar: mañana es que no sé lo que pasará. Todo esto es un misterio inexplicable porque, desde los de los cien euros, hoy me he estado fijando barbaridades en el dinero que devolvía; lo cuento una y otra vez antes de darlo, y es que realmente ya no sé si soy yo la que no sabe contar, a cada día me lo pregunto más y más.


Menos mal que mis padres y las compañeras me han estado apoyando, porque estoy viviendo una situación realmente violenta y desagradable: si yo no cojo el dinero y las encargadas tampoco, ¿dónde se mete? Mi padre me dice que aguante, que solo queda una quincena, pero al paso que voy, de aquí tres días me habrán echado y no me habrán pagado un duro.


No sé lulilectores... trabajar con dinero es mucha responsabilidad, sobre todo si falta, y yo en estos momentos estoy, otra vez, bastante de bajón y plof, porque no sé cómo abordar la situación. Mañana, qué remedio, me volveré a fijar muchísimo, pero, por lo demás, solo me queda rezar y esperar que, por una vez, el Señor D se ponga de mi lado y no me las haga pasar canutas.


Para más inri, Orni sigue mirándome lascivamente por los pasillos, contoneándose con sus miles de kilos por delante de mí, acompañado de sus bahías (perdón, entradas), y hablando como un oso atragantado.


Porca miseria... y encima tengo que empezar a estudiar o me cogerá el toro...


¿Sabéis? A veces una vida tranquila es lo que más deseo en el mundo, aunque, por otro lado, si fuera una aburrida, nunca os hubiera conocido, lulilectores...


Qué difícil es todo, ¿no?


Besazzos,


*Luli*

3 comentarios:

Ilusia dijo...

Has mirado detrás del cajón de la caja? A mi muchas veces se me quedaba dentro dinero y por eso me faltaba al arquear xDD

Un beso!

Luminous Vamp dijo...

la verdad es que es un gran problema , no se muy bien como es por que yo no he trabajado nunca todavia pero eso de que desaparezca dinero y tanta cantidad es un buen problema, tu tranquila , lo unico que puedes hacer es si prestas dinero a otra caja apuntarlo o como ya estas haciendo darle mil revisiones al cambio, imagino que al final se termina arreglando por que tanto dinero termina apareciendo.
Kisses y animo ^-^

Luli dijo...

Isabel, detrás del cajón no suele quedar, porque ya lo han mirado varias veces.

Pero... ¿sabéis lo que os digo? Que ya me da bastante igual, porque tengo unas compañeras tan desagradables que -siendo soez- me la sopla ya lo que pase en ese supermercado de las narices.

Nunca creí que diría esto, pero... ¡quiero que llegue septiembre!

Jajaja, besazzos, Luli. ;)