lunes, 30 de noviembre de 2009

Si fuerra russa



Querridos lulilectorres...


Zi fuerra russa, este blog hubierra szido diferrente desde el prrimerr día, porrque mi aszento russo me hubierra delatado y en szeguida hubiérrais adivinado que, en realidad, yo no podía serr Luli Manuli, sino una russa impostorra que se hubierra hecho paszar por Luli, es decirr, por mí, con lo que, en realidad, Luli no hubierra szido una invenssion mía, sino de la russa que se haría pasar porr mí (o porr Luli), aszí que, en rrealidad, ni Luli ni este blog hubierran existido tal y como lo han hecho, con lo que vuestrras vidas como lulilectorres hubierran sido completamente diferrentes.


Esperro que me hayáis entendido.


(P.D. : no tengo nada contra los russos).


Besazzos,


*Luli*


(preparo una bonita entrada, cuando tenga un hueco la subiré).

jueves, 12 de noviembre de 2009

Chiste cruel de la semana



Y con esto no quiero decir que cada semana vaya a hacer un chiste cruel, lo que pasa es que este, en concreto, me hizo reír (al final los chistes más malos son los más divertidos, nunca entenderé por qué).



En fin, sin más dilación, os dejo con él.





-Mamá, mamá, de mayor quiero ser
bailarina.


-Encima de paralítica,
gilipollas...


Ahora los tomates que queráis y más (como defensa personal diré que no me lo he inventado, por si sirve de algo).



Besazzos, Lulilectores.



*Luli*

lunes, 9 de noviembre de 2009

Mitos zíngaros




Queridos lulilectores...



Aunque no he muerto, como podréis comprobar por vosotros mismos, estoy últimamente un tanto ocupada. ¿Sabéis una cosa? Le estoy empezando a coger algo de tirria a esto de los blogs. Jajaja, no os asustéis, por el momento no voy a dejar de escribir; la razón es mucho más sencilla: en la Universidad el profesor de turno nos obliga a utilizar constantemente el blog de la cuenta virtual como herramienta de trabajo. Es una asignatura de Documentación, aunque, más que documentarme, parece que esté aprendiendo informática, porque nos tiene todo el día cara a la pantalla. Y yo, entre pitos y flautas, me paso la vida en el otro blog, así que, como es de esperar, luego no me muero de ganas por entrar en este.


Sin embargo, no dar señales de vida también es de mala educación, y, al fin y al cabo, con este blog no trabajo, solo es ocio, así que, como cada vez que me pasa una cosa interesante, he decidido pasarme y compartirlo con vosotros.


A decir verdad, mi vida sigue su rutina habitual: sigo sin blanca, estoy bastante ocupada, tengo prácticas y deberes cada semana, y poco tiempo para rascarme la panza; me siento bastante cansada, pero, por otro lado, me alegro de que ya haya llegado el frío, que me apetecía un montón.


Hoy, para variar, me ha sucedido algo interesante. Estaba yo tan tranquila, en la parada del autobús, esperando a que viniera el número 40, cuando, de pronto, se acerca una gitana chillando como una loca: "¡Romero de la suerte! ¡Romero de la suerte, el mejor romero de toa Valencia! ¡Romero de la suerte!".


Y se ha puesto a hostigarnos (a mí y a las otras personas que estaban en la parada). Lo primero que ha hecho ha sido soltar una retahíla de bendiciones y oraciones con la que nos adulaba; a mí, en concreto, me ha deseado que lo apruebe todo, todas las asignaturas, que goce de salud y que todo me vaya bien en esta vida y en las posteriores. Ha estado un rato dando la vara, diciendo que rezará para que Dios, Jesús y María estén con nosotros, y que ella creía en la Iglesia, tanto en la católica como en la evangélica, y que tengamos mucha suerte, y que amén.


¿Y qué ha pedido a cambio? La voluntad.


Era de esperar; claro que era de esperar. Si todos vamos a por lo mismo. Yo he tratado de eludir su mirada todo lo que he podido y más, pero al final, igual que a los demás, me ha arrullado como a los que estaban a mi lado. Le he dado 50 céntimos a cambio de un ramillete de romero que apestaba a tabaco (porque la gitana estaba fumando), y me he despedido con una sonrisa torva.


Me he subido al autobús mosqueada, pensando en el incidente. ¿Por qué narices acabo de pagar 50 céntimos por un matojo de hierbajos que ni quiero ni me va a servir para nada? ¡Y a saber de dónde lo ha sacado la mujer esa! Pero luego he seguido meditando: supongo que los he cogido porque esa gitana me daba un poco de miedo. No miedo de "me va a atacar si no le doy nada", sino que, seguramente, mi subconsciente me habrá advertido de que solo tenía dos opciones: o ser bendecida... o ser maldita.


Sí, sé que es una chorrada, quiero decir, a estas alturas de la vida, comportándome como una ciudadana estresada y ocupada (sin tiempo, con prisas, sin fijarme en los pequeños detalles de la vida cotidiana)... ¿quién se va a tragar la tontería del romero de la suerte? Soy perfectamente consciente de que esa mujer no era ninguna hechicera zíngara, ni una adivina ni nada por el estilo (llevaba un chándal ochentero y un cigarro en la mano), pero... ¿por qué me ha dado tanto miedo de que pudiera echarme un mal de ojo? ¿Por qué no le he dicho simplemente: "señora, váyase y déjeme tranquila, que no quiero nada"? Sin darme apenas cuenta, he pensado: seguro que sabe cómo echar un mal de ojos...


No sé. Creo que hay personas con un cierto misticismo con las que uno está predestinado a encontrarse. Sinceramente, no creo que justamente yo estuviera predestinada a encontrarme con esa gitana, ha sido pura casualidad, pero quizá haya sido una especie de preámbulo, una señal antes de volver a sufrir un encuentro sobrenatural con alguien que esté un poco desequilibrado. ¿Me estáis leyendo? Madre mía, es que ni yo misma sé cómo justificar la tontería esta que estoy diciendo, parece mentira, me autosuponía un poco más de sentido común. ¡Pero si yo no soy supersticiosa! Nunca he creído en esas cosas, ¿acabo de descubrir una faceta mía que desconocía?


Desde luego... hasta ahora no he notado que las cosas me vayan especialmente mejor, pero, aun así, creo que no voy a tirar el ramillete ese de romero hasta que no esté totalmente seco y marchito.... solo por si acaso.


Al fin y al cabo, me ha costado 50 céntimos.


Besazzos,


*Luli*

miércoles, 28 de octubre de 2009

Mini-viaje



Queridos lulilectores...


No he estado muy actualizadora este mes, pero creo que básicamente ha sido porque he empezado el curso y estoy más aplicada de lo que pensaba; además de que tampoco me han sucedido cosas especialmente interesantes, ni tampoco se me ha ocurrido ninguna brillante teoría con la que poder filosofar.


Me remito a informar secamente sobre mi cotidiana vida; el tema de hoy: mañana me voy en un viajecito relámpago a Alcalá de Henares (Madrid) para acompañar a mi padre en una cuestión de negocios en la que, obvio, no participaré, así que me limitaré a pasearme por el centro un rato conmigo misma y ver qué me ofrece esta interesante ciudad.


Si me pasa algo memorable (como que algún cazatalentos me descubra, o cosas por el estilo) pues ya os lo diré, no os preocupéis ;)



Espero que estéis todos bien, y que vuestras vidas vayan mejor que la mía.


Besazzos!!


*Luli*

sábado, 17 de octubre de 2009

Un cuento



El perro está cansado. Tiene ojeras, está harto de buscar comida por la calle. El hambre le corroe las entrañas...


Detecta un movimiento por el rabillo del ojo. Se vuelve con brusquedad y olfatea el ambiente. Agita el rabo y se acerca lentamente... Gruñe y gime, ¡grr-guau!


¡Es un conejito chino! El perro gira sobre sí mismo con alegría. Los conejitos chinos son tan redonditos y esponjosos...


Las arrugas le marcan el hocico, sus bigotes se estremecen. Pega un gran salto y... ¡¿qué sentido tiene contar el final?! ¡Narices, me voy a dormir que es muy tarde!


A Ruch.



*Luli*