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miércoles, 13 de enero de 2010

Tanga de invierno



Queridos lulilectores...


En primer lugar, disculparme por mis frecuentes ausencias. Sabed, pero, que estaré bastante desconectada este mes porque tengo exámenes hasta el día uno de febrero, así que no prometo regularidad, aunque quizá consiga pasarme solo para saludar.


En segundo lugar, procedo ya a la breve entrada que tenía pensada para hoy.


Tangas de invierno. O bien: "cómo lucir sexy en invierno sin helarse en el intento". Son conceptos un poco contradictorios... que no funcionan. ¬¬


Todo ha empezado de la manera más inocente, en clase. Una compañera me susurraba al oído que era de lo más desagradable que se le viera el tanga a otra compañera que estaba sentada cerca. Yo, con una media sonrisa, ni siquiera le presto atención: son taaantos los tangas indiscretos que he visto en esta vida que, por uno más, no iba a alterarme.


No obstante, al cabo de un rato, mi mirada distraída recorre el aula y tropieza aleatoriamente con la sujeta de la que se me había hablado con anterioridad. Miro para abajo y... ¡pam! Se produce el impacto.


Porque ha sido impactante: de repente me veo un enorme tanga negro (eso sí, de Calvin Klein) asomando amistosamente por el pantalón de la muchacha. Pero por si esto no fuera ya bastante desagradable, encima es que en el tanga iba remetida una camiseta interior gris para mantener tapaditos los riñones, de manera que no se veía ni un solo trozo de piel.


Pensemos.


Si una se pone un tanga, se supone que es para enseñar cacho -digo yo. ¿Qué sentido tiene, pues, unir un tanga a una camiseta interior en plan "abueril", como vulgar sustituto de las bragas de cuello alto o, si me apuráis, de una braga-faja? ¡No es compatible!


La simple visión aún me produce escalofríos (cosa que no le sucederá a la chica que llevaba el modelito, evidentemente). Una persona imagina los tangas como prenda de lencería con un mínimo de sofisticación (aunque no todos lleven encaje, y los del mercadillo sean extremadamente vulgares: dos hilos sujetando un diminuto triángulo). ¡¡Hija, si tienes frío, ponte braguitas normales, pero no me vengas con arreglos extraños, que no queda fino!!


O, por lo menos, ten la decencia de no enseñarnos tres cuartos de tu tanga con la camiseta toa remetía y arrugá saludando al personal. Que no es elegante.


En fin... que no por el mero hecho de ponerte un tanga te sientes más sexy, no. Los tangas hay que saber llevarlos, como todo.


Pero a poder ser, siempre por dentro, por favor.



Besazzos,


*Luli*

miércoles, 1 de abril de 2009

Cuando caes mal




Queridos lulilectores...


No he olvidado que hoy estamos a día uno, así que haré una entrada un poco mezcladilla: primero hablaré sobre algo que me ronda la cabeza y, posteriormente, procederé a hacer balance del mes de marzo (siguiendo en la línea de los propósitos, como sabéis).


Bien, el título de hoy hace referencia a las reacciones de una persona cuando sabe que cae mal a otra. No hablo de mí. Se trata de Luzía.


Luzía me toca los huevos (me permito el lujo de ser burda). Para empezar, no veo por qué desperdicio tiempo y entradas con ella, no se lo merece. Pero en fin, ya puestos, si voy a rajar, pues rajo a gusto.


Así pues, creo que ya comenté que la detesto. Es bajita, muy flaca, guapita de cara y tiene tipín. Otra cosa que tiene: amigos. Muchos amigos (ojo, amigos masculinos, escasas amigas). Otra cosa que tiene: al Listo encandilado; y no solo el Listo, sino a la mitad de los chicos de mi clase, es la persona a la que más amoríos le han atribuido, que si Sujeto J, que si Sujeto C, que si Sujeto H... algunas chicas opinamos que, en determinados sitios, eso tiene un nombre: calientap... (pecaré de burda, no de obscena).


Bueno, a lo que vamos. Desde antes de Fallas, tengo a Luzía especialmente cruzada porque se quedó -sola- a dormir a casa del Listo el día que hicieron una cena antes de las vacaciones. Por mi propio bien, sé que no debería darle más importancia a la cosa (que hagan lo que quieran, no debes mostrarte afectada por ello, te ha costado levantar una sólida barrera anti-Listo que de momento se mantiene bastante bien en pie, no lo esptropees ahora, Luli -me digo-). Pero, no vamos a fingir, somos humanos, y a los humanos nos gusta torturarnos bastante a nosotros mismos, así que yo, como una más, volví a caer en la venenosa trampa del famoso "piensa mal y acertarás". Precisamente con motivo porque, según me dijo una amiga mía que sí que fue a la cena, el Listo se emborrachó y -cito textual- "le estuvo tirando a tó kiski" (recuerdo que ELLA DURMIÓ EN SU CASA PERO NOOO, QUÉ VA, NO PASÓ NADA).


La cuestión, que mientras mi amiga Sujeto M me lo contaba, en un arrebato de desesperación le llamé a Sujeto G (mi ex-amigo que es íntimo de Luzía) para preguntarle si se habían liado esa noche o estaban juntos o se llevaban algo. Me dijo que no pero, como comprenderéis, ese "no" no me tranquilizó en absoluto, vamos, que me sentó peor que si me hubiera dicho "sí, mira, están juntos" (quizá porque era lo que yo quería oír para dar fin a mi martirio, pero mira). Aunque, claro está, en ningún momento dejé constancia explícita de que no me trago a la muñequita esta porque a Sujeto G le habría sentado fatal (y yo me hubiera pasado de fresca) pero la verdad es que no dejo mucho margen a la imaginación.


Sí, tal y como habéis leído: la simple presencia de Luzía me molesta. Cuando se me acerca en seguida cambio la cara, arrugo la nariz y frunzo el ceño. Inconscientemente, ojo, no lo hago a propósito, es más, ya me gustaría a mí ser más discreta, pero es que no me sale. A lo mejor me cruzo con Sujeto G (lo cual conlleva que también está ella, claro) y nos quedamos un rato conversando, pues a Luzía nunca le hablo, ni la miro. Intento ignorarla, tratarla como mero aire porque si reparo en ella más de dos minutos, me empiezo a poner nerviosa.


Sin embargo, cuando habla ella no le quito los ojos de encima, le lanzo una mirada silenciosa y muy pesada: cargada de sensaciones y pensamientos negativos que, obvio, cualquiera advertiría. Y Luzía, por muy diva que sea, también entra en la categoría de "cualquiera" así que, naturalmente, se da cuenta de que -expresándolo finamente- "no me encuentro a gusto en su presencia".


Es aquí donde me fijo en que tiene unas reacciones muy extrañas conmigo. Cuanto más tuerzo el gesto, más ancha se vuelve su sonrisa. Intento desesperadamente evitarla y, cuando me ve, me saluda amablemente. Me habla, busca mis ojos, se muestra sencilla, animada. En otras palabras: cuanto más mal me cae, mejor impresión intenta darme (o esa es la sensación que me da a mí).


A veces me ha pasado lo mismo: cuando he sabido que alguien había dicho algo malo de mí o me ha criticado o no he caído bien, después he tratado llevarme mejor con esa persona, agradarle, como para demostrar que, efectivamente, nada de lo que había dicho de mí era verdad. Creo que nos ha pasado a todos alguna vez en la vida; es una cosa extraña que, en vez de decidir dejar de tener trato con esa persona (o dejarlo correr) sintamos ese deseo de aparentar ser mejores o de reparar aquello con lo que nos han dañado.


No sé, lo único que tengo claro es que para que Luzía me caiga bien debe suceder un milagro, porque me da una repulsita nada tentadora.



Y ya, dejando el temita que me saca bastante de quicio, pasamos a la cuestión de los nuevos propósitos, después de confesar que, por primera vez, he cumplido íntegramente uno de los dos de marzo. En conreto, el de lavarme los dientes tres veces al día (excepto los días de fallas, que cenaba fuera de casa y no volvía hasta la mañana, pero eso no lo cuento). He logrado superar las desavenencias de mi horario y -muy importante- vencer la pereza, así que en ese aspecto estoy bastante satisfecha.


En cuanto a lo de levantarme cada día con una sonrisa... fracaso estrepitoso, solo lo cumplí los primeros días; después se me olvidó por completo (creo recordar que algún sabio lulilector me dijo que era muy difícil de lograr).


Así que... después de marear un ratito con mi amiga Luzía y de contar el transcurso del mes, me despido ya (que es muy tarde, teóricamente esto es el día dos) y dejo, como de costumbre, los dos nuevos propósitos (improvisados, por cierto, porque no he tenido tiempo para planteármelos con una mínima antelación).


Mente:


NO AL PESIMISMO


Cuerpo:


MENOS PIZZA Y MÁS ENSALADITAS

Besazzos,
*Luli*

lunes, 26 de enero de 2009

Caras conocidas



Queridos lulilectores...


Hoy, para mi sorpresa, me he encontrado otra vez con el famoso pelirrojo del tren que me traía de cabeza en octubre (el supuesto Edu). No me he sentado en el mismo compartimento que él, pero lo he visto por la ventanilla cuando se apeaba en Cullera. Sigue tan guapo como siempre =)


Me ha alegrado bastante el día, aunque sólo le hubiera visto por un fugaz momento, porque estoy metida de pleno en los exámenes y apenas duermo o como, la verdad es que lo estoy pasando mal.


Acabo el día 4 de febrero, pero el día uno me pasaré a hacer la entrada de rigor. ¡Deseadme suerte! (Y lo mismo para el resto de lectores estudiantes).


¡Con esta ya van tres veces que coincidimos!


Besazzos,


*Luli*

miércoles, 21 de enero de 2009

¿Es un amigo?



Queridos lulilectores...


Me ha vuelto a pasar.


He vuelto a confiar en alguien que, a la larga, ha demostrado no ser merecedeor de tal honor. Y digo "honor" porque mi negra vena pesimista me impide confiar en una persona hasta que no estoy completamente segura de que no me va a hacer un feo. Hay poca gente en quien yo confío plenamente pero, aun así, siempre queda como una ráfaga de resquemor, el temido "¿y si...?"


"Quien no se fía no es de fiar", dicen en mi pueblo, pero verdad es también que "piensa mal y acertarás". Lo siento, pero pertenezco al segundo grupo: más vale prevenir que curar.


Entramos de nuevo en una cuestión subjetiva y personal: la manera de ser de cada uno. Hay gente de naturaleza bondadosa que, en principio, se fia de cualquiera: todos son buenos y el mundo es perfecto, ¡qué felicidad! Luego están los que, como yo, tienen siempre la navaja a punto, preparada para sacarla a la menor ocasión. Ha habido gente que me ha dicho que "eso es tomarse la vida con amargura", no creo que sea para tanto, pero opino que uno tiene que ir con cierto cuidado por la vida, no es plan de abrirse al primero que pasa por delante.


Lo he pensado muchas veces: ¿por qué soy tan desconfiada? Supongo que, en el fondo, es una especie de coraza para evitar que la gente me haga daño (en el sentido más amplio del concepto). Quiero decir... miradlo desde mi punto de vista: conoces a alguien que te cae genial, en poco tiempo hacéis buenas migas y te crees que vuestra amistad durará para siempre. Todo es perfecto, pensáis igual, reís con las mismas cosas, conectáis... hasta que un día te enteras de que te esa misma persona te ha estado criticando por detrás. ¿Cómo te quedas?


Fácil: se te cae el mundo a los pies. La primera reacción es paralizarte, un cubo de agua fría te cae en la cabeza, tratas de negarlo. Luego le das vueltas y más vueltas, piensas "¿qué ha fallado?" y, aunque lo hables con el amigo o amiga en cuestión, nunca vuelve a ser como antes. Te ha dejado una pequeña huella (o grande, depende). Te sientes estúpido, utilizado, humillado. Alguien en quien tú creías te ha apuñalado (por la espalda o a la cara, eso es lo de menos), te han tomado el pelo gratuitamente. Y tú... obrabas de buena fe.


Y es sólo un ejemplo arbitrario, podría mencionar muchos más, sólo se trata de que entendáis mi reflexión.


Este tipo de chascos (quien más, quien menos) nos los hemos llevado todos alguna vez en la vida. Dependiendo de las personas que nos decepcionan, la angustia que te llevas es mayor o menor, pero supongo que no me equivoco cuando afirmo que todos hemos tenido que soportar este tipo de sentimientos.


Es ahí cuando llega el momento en que una dice: "Basta. Hasta aquí hemos llegado". Aguantar lo mismo una y otra vez de cualquiera cansa, así que un día tomé la resolución de mandar por saco las buenas intenciones y no fiarme de nadie más. Y, ¿sabéis? Suena cruel pero funciona. Opino que es mucho mejor llevarte una alegría por parte de alguien que no una decepción. Si desde el primer momento vas predispuesto a que esa persona te la va a "estacar" alguna vez y, al final, resulta que no lo hace, siempre será más grato que confiar en alguien que luego, pues mira, hoy ha tenido un día tonto y ha decidido mostrarse ante ti como es realmente y te llevas una desilusión de la que te costará recuperarte. ¿Me vais siguiendo?


Y... no sé, supongo que lo he automatizado, ya no me nace confiar en alguien hasta que realmente no lo conozco. Eso no quiere decir que no me "fíe", creo que arriba he mezclado un poco los conceptos. Me puedo "fiar" de alguien en mayor o menor medida, pero no "confiar" en tó kiski. Y, oye, tampoco me condiciona la vida, puedo llevarme genial con alguien y pasarlo estupendamente en su compañía y, aun así, nunca le contaré cosas de mi vida o intimidades. Es como... una especie de gradación: puedes tener familiares, amigos, colegas o incluso compañeros de clase o trabajo, pero no les contarás todo a todos, lo más importante sólo va a parar a dos o tres, tus pilares en tus momentos más bajos.


Eso también lo tenemos todos: la persona de confianza, a quién acudir cuando no hay salida. Aunque, de nuevo, todo depende de situaciones y contextos: puedes tener varias personas de confianza, pero tampoco les contarás lo mismo a todas, a cada una la harás partícipe de un aspecto en concreto de tu vida. Es un tema muy amplio que se puede abordar desde muchas perspectivas, pero me estoy andando un poco por las ramas. Vamos al grano.


Como decía antes, el sentido de esta entrada es preguntarme qué ha pasado esta vez para que yo, experta entendida en la materia de la que estamos hablando, haya vuelto a caer tontamente en mi propia trampa. Empezaré desde el principio.


Hay una persona. Esa persona, Sujeto G, es desde el primer día de la universidad "mi amigo". Lo dije ya en su momento, entré y conocí a gente que, aunque no eran santo de mi devoción, a medida que fui compartiendo mi día a día con ellos me di cuenta de que, después de todo, tampoco estabam tan mal. Y, claro, poco a poco, es inevitable empezar a conocer mejor a las personas que ves cada día: te relacionas con ellas, ves cómo hablan, cómo reaccionan... es un acto natural.


Bueno... o eso me pensaba yo. Sujeto G, inquieto él en su afán por ser el más popular de la clase -lo está consiguiendo-, empezó a, como quien no quiere la cosa, sentarse en "el otro lado" del aula. Es que en mi clase hay dos "lados o partes", y si eres de uno... pues no eres de otro. O armario o ventana, pero no vale ir alternando, eso es incoherente. Yo siempre he sido fiel a mi parte armario, las contadas veces que, por alguna razón, me he tenido que desplazar al sector sur... no estaba a gusto, me sentía incómoda. Ni por la gente ni por la ubicación, era... desagradable. Lo siento, pero es que no puedo argumentarlo mejor, es una especie de convención de la clase, una regla no escrita que todo el mundo conoce.


A lo que iba, que Sujeto G empezó a frecuentar a la gente de la parte de la ventana (el llamado "grueso" de la sociedad de mi carrera) y a hacerse amiguísimo de la peña popular, en concreto, de Lucccccccccccíiiiiiiiiiiia. No le pongo "Sujeto" porque sólo se la puede llamar Lucccíiiia, que es como la llama todo el mundo (bueno... su legión de fans ¬¬). Tendría que ponerle Luzía, así, con zeta. Bueno, pues ala, ya tenemos mote: Luzía.


¿Quién es Luzía?, os estaréis preguntando. Hablando claro, esa chica me ha caído mal desde el primer momento. Hace algún tiempo escribí una entrada titulada "Sobre amores imposibles II: ella". Creo que ahí hago la única mención a la cuestión de que no SOPORTO a la gente que lleva la misma ropa que yo, es una cosa que me supera. Me pongo nerviosa y la persona que haya coincidido conmigo pierde puntos ipso facto. Pues bien... Luzía se atrevió a venir un día a clase con el mismo jersey... ¡¡que había escogido yo!! Nos quedamos las dos así O_O, mirándonos mutuamente (yo tenía un cabreo...). Fíjate tú que es uno de mis jerséys favoritos y, desde entonces, no me lo he vuelto a poner (me ha costado perdonárselo, mi jersey... ¡cómo ha podido! Lo castigué al fondo del armario).


Pues eso sólo fue el comienzo. Ahí ya le cogí asquito, luego pasaron cosas... (que ahora no contaré, es una laaaarga historia) pero ella y yo en realidad nunca nos hemos enfrentado abiertamente. Cuando hablamos es todo contención: aparentamos normalidad, a veces nos hacemos cumplidos (una vez traspasó el límite, me dijo "¡Qué guapa vienes hoy!", me sonó a insulto aunque lo peor es que lo dijo sin intención alguna), siempre somos amables la una con la otra y a veces intercambiamos miradas de complicidad... cargadas de advertencias, porque NO LA PUEDO TRAGAR. Y, seguramente, será mutuo, este tipo de sensaciones siempre son recíprocas (recuerda: "piensa mal y acertarás"). Una vez casi me muero cuando le tuve que pedir un chicle, pero era una urgencia, tuve un ataque de tos.


En fin... presentada Luzía, comprenderéis que no me hizo mucha gracia que Sujeto G se hiciera su amigo. Al principio menos, pero a alturas de ahora... la venera. Luzía es Dios. Una cosa exagerada: Luzía por aquí, Luzía por allá, Luzía blablablá, Luzía por activa, Luzía por pasiva, Luzía en la sopa. Esto en mi pueblo tiene un nombre sencillo: botifarra.


La botifarra es cuando dos personas se hacen de un día para otro suuuuuuuuuuuuuuper amiguísimas de la muerte (uña y carne) y se pasan las 24 horas del día pegadas, o hablando una de la otra o pensando la una en la otra. Lo más curioso de las botifarras es que se rompen igual de repentinamente que empiezan: una botifarra puede durar un mes o un año pero, cuando uno se harta del otro, esas dos personas se separan y, aunque pueden seguir siendo amigos, nunca más volverán a tener la misma relación frenética de antes. Y está comprobado, todo el mundo ha tenido botifarra con alguien (a los que más botifarras han tenido se les llama botifarreros, tan simple).


Pues eso, que Sujeto G le cogió una botifarra de cuidao a Luzía, se pasaba la vida deseando que ella le dijera algo, o quedar con ella. Una vez se lo pregunté y me contestó sin dudar que su mejor amiga de la uni era, por supuesto, Luzía. "Y luego tú, claro".


Esa respuesta activó mi alarma. No es el hecho de que Sujeto G haya decidido tener una nueva amiguísima de la muerte, que por mí puede tener las que quiera (esto es, no son celos de Luzía -Dios me libre-, aunque no negaré que hubiera preferido a cualquier otra antes que ella). Lo que de verdad me da mucha lástima es que, desde que va con Luzía, me ha olvidado por completo. Lo explicaré un poco (que si habéis leído hasta aquí sin cansaros supongo que estáis de lleno en la historieta ^^).


Sujeto G y yo teníamos una bonita amistad (creía yo). Tras meses juntos llegué a apreciarlo de verdad. En clase íbamos los seis de siempre, y como yo soy bastante extrovertida en seguida me encariñé con ellos: sobre todo con Sujeto B y con Sujeto G. Le llamaba por teléfono, nos contábamos la vida, por el msn hablábamos mucho también... él fue el único que se enteró de mi "aventura amorosa de una noche loca" con el Listo, se emocionó mucho, me daba consejos... Vamos, que llegué a confiar en él porque consideré que había el suficiente grado de cercanía como para hacerlo (¡y cómo me costó contarle lo del Listo, me lo tuvo que arrancar!). Era el comienzo de una amistad. Exacto, eso es, no era una amistad todavía, pero se estaba empezando a forjar.


Y todo iba bien... hasta que al señor le pasó por la entrepierna que ser popular era más divertido. Desde entonces no ha vuelto a ser el mismo: ha llegado a mostrar su faceta más fría y a desentenderse por completo del resto del grupo (excepto una que se unió a él en búsqueda del karma Luzía), hasta tal punto que, cuando Luzía tardaba en llegar a clase, se sentaba a mi lado de buen rollo (de buen rollo porque yo le solté previamente un afilado "Oh, hoy te unes a la plebe") pero... cuando Luzía hacía aparición por la puerta él cogía las cosas y se iba trotando cual potrillo tras esa zorra con cara de asco (por su expresión parece que lleve boñigas en sus zapatos).


Aun así, yo no me rendí. Seguía llamándole, en clase me acercaba a él "al otro lado" para charlar... me seguía comportando exactamente igual que antes, no varié mi actitud con él para nada (ni con él ni con nadie, vamos, he sido igual con todos). Esto se llama SEGUNDA OPORTUNIDAD. Mis pensamientos eran: "bueno, el chico está entusiasmado con su nuevo juguete, es normal que nos preste menos atención, le pasará".


Sin embargo, no le pasa. Es más, cada vez está más y más ensañado. Está sentado y hay un sitio libre a su lado. Me dirijo hacia él, pero detrás de mí entra Luzía y le oigo gritar: "¡Luzía, Luzía, ven aquí a mi lado!", a pesar de que SABÍA que yo me iba a sentar. Sonrío, callo, y doy la vuelta al banco, me siento en otro sitio. Se gira y dice:


-Lo siento, cari, ¿te ibas a sentar? Es que le estaba guardando el sitio para cuando llegara...


-No te preocupes.


Y son muchos detalles de este tipo lo que me hacen preguntarme: esta persona ¿es mi amigo o no es mi amigo? Porque a mí Luzía me da igual, quiero decir, no se trata de Luzía, por mí como si fuera Pepa o Romualda, se trata de que él ha cambiado exageradamente su comportamiento y ya no es como yo le conocí. Se ha vuelto más egoísta, distante, superficial. Charlar con él ya no me relaja o me distrae, no me hace reír, está como ausente, sólo pendiente de su nueva amiga (que, por otra parte, no le hace ni la mitad de caso que él a ella, todo sea dicho). El detonante fue, como ya he dicho, aquella conversación telefónica. Estábamos hablando de la amistad, precisamente, y fue entonces cuando surgió el tema "la clase". Yo le comenté que había logrado crear mi pequeña familia en la inmensidad de la gente matriculada, que estaba contenta de poder contar con 3 o 4 almas, pero lo dije así, sin ninguna intención de ningún tipo, y va y me suelta:


-Ah, pues mi mejor amiga con DIFERENCIA es Luzía. Hablo mucho con ella.


-Ahm... -me quedé cortada. ¿Y eso a qué viene?


-Pero después tú, ¿eh? No te preocupes -si era un halago, no resultó. Me sonó a excusa barata para quedar bien conmigo, supongo que como mi respuesta no había sido muy elocuente creyó que me había enfadado, pero sólo me había dejado sorprendida, nada más.


Eso fue lo que me hizo preguntarme: ¿Y éste? ¿De qué va? Primero se porta genial conmigo, luego me "desprecia" (sin sacar de contexto) y, finalmente, me suelta que soy su "segunda mejor amiga", como para consolarme, a pesar de que no me hace ni puto caso. Eso, lulilectores, ha sido lo que me ha decepcionado de él: que ha cambiado una amistad por otra en vez de mantener el equilibrio entre ambas. Sinceramente, creo que sí que puede hacerse: puedes tener un mejor amigo (aunque sea Luzía) pero, al mismo tiempo, seguir alimentando otros vínculos que ya habías creado previamente (por ejemplo, una persona que tiene pareja: puede querer muchísimo a su novio/a, pero aun así sigue teniendo amigos, no sé si me explico, el ejemplo no es muy gráfico).


Además es que el tío le metió tal falsedad y un morro de concurso a la frase esa que me dije: "Luli, te mueves en aguas turbias, busca la orilla, anda". Y claro, en este caso, el juguete roto, por decirlo así, soy yo: no es que me haya dolido en el alma que me "desplace" para juntarse con otros, porque al fin y al cabo, no hay que olvidar que son los amigos de la facultad, aún no tienen el mismo nivel que los amigos de toda la vida, y se supera rápido, pero sí que ha sido como una pequeña patadita: si él era la última persona de quien me lo esperaba, ¿qué esperar de los demás? ¿Alguien me lo puede decir?


Por eso decía hace horas que... me ha vuelto ha pasar. He vuelto a esperar cosas de una persona que luego me ha decepcionado, han borrado una sonrisa de mi cara para poner en su lugar un ceño fruncido. Si a pesar de todas las precauciones que me tomo me pasa esto... ¿qué debo hacer? ¿Que hay que hacer? ¿Tenemos que ser ignorantes y fiarnos ciegamente de cualquiera o volvernos aún más precavidos? ¿Dónde establecer una barrera, un límite para que este tipo de cosas (que ahora es una chorrada, pero alguna vez podría pasar más fuerte) no nos afecten, o nos afecten menos?


Grandes preguntas sin resupesta.


Gracias por la paciencia, no creí que esta entrada me saliera tan larga.


Besazzos,



*Luli*


lunes, 1 de diciembre de 2008

El cuñado



Queridos lulilectores...


Resulta que tengo un cuñado desde el sábado pasado. Lo que es la vida, de un día para otro, tu hermanita la Víbora ("hermanita" entre comillas porque, aunque es más joven, que yo, me saca varios centímetros tanto a lo alto como a lo ancho) se echa un maromo. Primera reacción: pincharla. Segunda reacción: seguir pinchando. Tercera reacción: pincharla aún más. No me canso.


Supongo que se está haciendo mayor. Tiene quince años y, aunque apenas llevan una semanita, lo defiende con uñas y dientes delante del Rey del Mambo, que casi le da un infarto al pobre cuando se enteró. Mi abuela es muy sabia, ya se lo dejó caer a V, le dijo: "Tienes cara d'enamorá", así, textualmente, con ese dulce acento andaluz que ella tiene.


Yo me río un montón porque me lo venía oliendo desde hacía meses (cuando iban "de rollo" y la gente los veía por la calle y me lo comentaban a mí después). Entre eso y cuatro preguntas acertadas, de las que sacan los colores, en seguida me coloqué sobre la pista correcta y me puse a investigar más sobre el chaval en cuestión. Aunque tampoco sé tanto, sólo el nombre (Sujeto J, a partir de ahora "mi cuñadito") y que va a su clase. Es mono, la verdad, creo que hacen buena parejita.


El que no lo ve con tan buenos ojos, evidentemente, es mi padre, que no quiere verlo ni en pintura ("como se acerque a casa lo echo a pedradas"), y además está muy enfadado con mi madre porque ella sí que lo sabía -mi hermana se lo contó- y no le había dicho nada. Ayer se tomó hasta la tensión, y cada vez que sale el tema (es decir, a todo momento porque ha sido el tema de la semana) se ría forzosamente, con cierta histeria.


Yo me lo paso bomba, burlándome tanto de mi hermana como de mi padre, y me he preocupado de que se enteren mis abuelos, lo cual significa que el resto deparientes ya estarán avisados. Mi hermana se pica y se ríe al mismo tiempo, me dice que no voy a conseguir hacerla enfadar pero luego me grita cuando la pincho, o sea que no se aclara ni ella. Se podría decir que en estos momentos se vive un ambiente de efusión-nerviosismo familiar bajo mi techo.


Y, sobre todo, por la novedad porque yo nunca he tenido un novio oficial y, aunque mis padres también han sabido de algunos de mis rolletes (y se cebaron conmigo), yo siempre lo negué y, por suerte, conseguí que no se enterasen de detalles concretos -ya sabéis que para mis asuntos privados soy muy celosa y no me gusta que la gente ande al loro de toda mi vida cuando yo no los he invitado-. Imaginad por un momento que mi padre se entera de la bola que le metí el sábado pasado y le llega a oídos que en realidad me fui a dormir a casa de un amigo... me asesina. ¬¬


En fin, que me lo estoy pasando genial viendo cómo mi hermana la V se las arregla para salir del atolladero porque, al fin y al cabo, yo también tuve que pasar por ahí en algún momento -y fue bastante desagradable, la verdad-. Pero la venganza es un plato que se sirve frío, o al menos eso dicen y, después de todo, son asuntos inocentones que no dañan a nadie.


Mi padre ya va diciendo por ahí que se pensará si mi hermana va al viaje de fin de curso con la escuela porque, "si todavía festean", lo va a tener muy crudo. "¡Y que se queden los dos solos por ahí! ¡Ni pensarlo!". Jaja, veremos esto cómo acaba... os mantendré informados, como siempre. =P



Besazzos,


*Luli*

lunes, 3 de noviembre de 2008

El de la autoescuela



Queridos lulilectores...


Vengo ahora mismo de hacer la primera práctica en coche. Bueno, la primera... desde el día 26 de agosto V.Vu.


Os voy a contar mi trayectoria en la autoescuela.


Me apunté en marzo, en teoría para sacármelo para pascua. Fui algunos días de Fallas, después, exámenes. En Pascua me fui a Andorra. Después, exámenes. Después, Selectivo. Después... ¡sí! en julio aprobé el teórico. Traté de sacármelo entero antes de agosto y me eché una semana intensiva haciendo prácticas. Peeero... agosto se me echó encima y no lo conseguí. En agosto la autoescuela cerró por vacaciones. Abrieron el día veinticinco y el 26 me apunté... hasta hoy.


Me tocaba práctica de tres y media a cinco, pero al final la he hecho de seis y media a ocho. Y me ha tocado "el guaperas". Es que la mayoría de profes en la autoescuela son mujeres y creo que solo hay dos o tres chicos. Pues bien, de todos esos, hay uno que es "el guaperas". Yo sólo lo tuve una vez en mis días mozos (juju), pero me pareció un borde porque era bastante antipático.


Pues me he dado cuenta de que levanta pasiones. Ya me venía oliendo que pasaba algo, porque la secretaria se volvía loca con él: en seguida se atusaba el pelo, no paraba de soltar risitas idiotas, le tocaba el brazo constantemente, le miraba con ojitos de "corderito sensual", decía cosas como "oh, qué tonto eres"...


Y hoy igual. Llego a la auto y me las veo a todas tomando café, cotilleando. De pronto, aparece Sujeto R (el guaperas) y... ¡oh! Ni que Brad Pitt hubiera aparecido, oye. Lo primero que le dicen: "¡¡¡Hola, guapo!!!". Lo peor es que se lo tiene bastante creído.


Siendo objetivos, la verdad es que el chico tiene cierto material (aunque ni punto de comparación con el pelirrojo), no obstante, la descripción que haré a continuación puede indicar todo lo contrario -paradójico, eh?-.


Veamos... es un tipo de altura estándar tirando a bajo, rozando la treintena CREO... (lo digo por decir, soy mala echando años), calvo (no sé si a posta o por alopecia aguda -ahora tiene más pelo que en verano, igual son los dos factores juntos), mono de cara, pijín él... tse, no sé, nada especial (aunque está como una tableta de chocolate, eso sí, nada de barriga cervecera). Lo califico como Chotulus orlandiño (como he dicho, tiene un algo... quizá la chulería).


Pero bueno, para mí sigue siendo bastante cabr**azo porque es mi profesor antipático, lo siento mucho, y se pasa el rato criticando mi manera de conducir (un poco verde, por otro lado) pero oye, que todos tenemos nuestro orgullo. Espero no vover a tenerlo mucho, las otras son más agradables.


En cuanto a la clase en sí... pues bien: me han pitado dos veces, le he dado a un coche, casi me llevo a un abuelito por delante... bastante completa. Pero no se me ha calado -jaja, he superado esa fase-. Estaba harta de las frases del guaperas:


-No des volantazos.


-Vas muy tensa.


-Giras por girar.


-¿Por qué no mantienes el embrague?


-No des volantazos.


-Frenas de golpe.


-¿A que ya controlas los volantazos?


-Uff... parece que no hayas conducido en la vida.



GRR!! Asco da, xe.


Bueno... gajes del oficio.


Os mantendré informados sobre mis prácticas, jeje.


Besazzos!


*Luli*

lunes, 20 de octubre de 2008

Más sobre el pelirrojo



Queridos lulilecotes...


¡Como veréis tengo pelirrojo para rato! (*Luli se excusa con una sonrisita de culpabilidad inocentona*)


Lo que se puede llegar a saber acerca de una persona con haberla visto tan sólo una vez en el tren. Casi me da miedo, porque si me pongo en su lugar, me iría directa a la policía para denunciarlo por espionaje y acoso. Supongo que no sabréis de lo que hablo. Me explico.


Resulta que durante el primer encontronazo con este fabuloso muchacho (el llamado Lulimomentazo) estuve intercambiando sms con una amiga delante de sus narices, sms, por cierto, en los que ponía cosas tipo: "¡K wapo es el tio k tnk davant en el tren!" -*Qué guapo es el tío que tengo delante, en el tren* -en los sms todos hablamos mal.


Cuando llegué a mi casa, la amiga en cuestión me llamó y estuvimos dos horas hablando de él. Bueno, hablando yo, claro. Y ella diciéndome:


-Le tendrías que haber pedido el número [???] : no todos coagulamos igual de bien a las 4 de la tarde ¬¬u Pobrecita.


Y también:


-¡Pero si los pelirrojos son super feos! Todos blancos y pecosos.


-¡Que no, Sujeto T, te juro que este era un pelirrojo guapo! ¡Por eso me llamó la atención!


En fin, que Sujeto T estudia Turismo en Gandía donde, casualidades de la vida, ha hecho amistad con unas chicas de Cullera (varios años mayores). E, instigada por mí, las ha interrogado sobre un chico que responde a la siguiente descripción:


-Uno alto, pelirrojo, muy guapo, venía de Valencia.


Y... tacháaaaaaaan!!! Ayer me llamó:


-¿Luli? ¿Te acuerdas de aquel chico que querías que preguntara por él? ¿El pelirrojo?


-¡Cómo olvidarlo!


-Vale. He hablado con mis amigas y me han dicho que saben quien es porque, ya ves tú, pelirrojos monos hay muy pocos por aquí. Sí que conocen a uno que iba con ellas a matemáticas, se llama Edu y estudia en una universidad privada en Valencia. Tiene 20 años.


-¡Toma, toma, toma!


-Y yo les he preguntado si de verdad era tan guapo, y me han dicho que sí, que mucho -aquí tenéis el claro ejemplo de que mi amiga Sujeto T no se fía de mi criterio a la hora de valorar el atractivo de un tío. ¡Tsé! Yo fui la inventora de los Chotulus patonis!*


Peeero... (peeero) no todo han sido buenas noticias.


-El Edu este al parecer es un egocéntrico y prepotente -en mi opinión tiene para creerse, lo siento, ya lo decía Porta: "[...] fardar es hacer alarde unicamente de lo que se puede. Y cómo no, me envidia todo Dios [...]".


-Cuando hablas con él, se nota que se lo tiene muy creído, que es un arrogante y, claro, yo les he dicho que a ti arrogantes ni uno -¿me conoce o no me conoce, Sujeto T?


-Además... lo siento pero... -las palabras más temidas- TIENE NOVIA -noooooooooooooooooo!!! T.T


Bueno, por todos es sabido que los tíos buenos de hoy en día o bien:


A) Están pillados


B) Son unos cabronaz**


C) Son gays.


En fin, resumiendo, que el tal Edu fue el principal tema de conversación de Sujeto T y sus amigas de Cullera durante todo el trayecto del tren -por qué será-. Como de Gandía a Tavernes hay unas cuantas paradas, Sujeto T logró extraer algo más de información:


-Su novia es igual de estúpida que él, se cree Miss Cullera o algo. Me han dicho que es guapita, pero que apunta demasiado alto y que alguien debería pararle los pies.


Tercer dicho de hoy: Dios los cría y ellos se juntan.



Mis conclusiones son las siguientes:


1) Es una lástima que el chaval este -que yo no sé si será él al 100% pero, siendo realistas, hay un 95% de posibilidades de que sí que sea Edu-, pues que es un lástima que sea tan arrogante como dicen porque, en mi opinión, en esta vida se requiere un poco de humildad.


2) No obstante, estoy de acuerdo en que... donde hay material... hay material. Al pan pan y al vino vino, lo siento mucho, pero las cosas por su nombre (y vaya si tiene pan y vino el muhaho, pa parar un camión).


3) (Y no menos importante): obviamente, la novia es un impedimento, pero todas las puertas no están siempre bien blindadas, siempre hay resquicios, jeje. Fíjate tú que hasta los casados se ponen los cuernos...


4) Está claro que, objetivamente hablando, las posibilidades de liarme con este chico son ínfimas -una entre un millón- pero naturalmente esto sólo son juegos y paranoias mías porque, a ver, somos de pueblos diferentes -aunque vecinos- y sólo lo he visto dos veces en el tren, no sé nada de su vida (bueeenoo... casi nada ^^u) y, a decir verdad, no me interesaría tener un novio narcisista.


5) Bien mirado, quizá un novio no, pero... ¡igual no molaría encontrármelo en alguna discoteca! El típico rollo de una noche: "Adiós muy buenas, yo no te conozco y si te he visto no me acuerdo" juju <3>


6) A mí, el hecho de que sea tan borde como lo pintan, realmente me trae sin cuidado, al fin y al cabo es su vida y no lo conozco de nada. Para mí se trata más bien de deleitarme la vista todos los viernes con uno de los monumentos más exclusivos que ha dado a luz la Humana Humanidad en estos últimos años, nada más, que un Chotulus bradpitiano de tal magnitud no tiene una la suerte de apreciarlo todos los días (en mi pueblo, por ejemplo, no hay ninguno).


Y... creo que por el momento esto es todo. Si aparecen más novedades, os mantendré informados.


¡Besazzos!



*Luli*


*Véase: Sobre clasificaciones diversas.

viernes, 17 de octubre de 2008

Hora clave: las 14.11 p.m.



Lulilectores:


No sé si recordaréis la entrada que publiqué hace dos viernes, aquella entrada llamada Lulimomento. Pues bien... mis oraciones (junto con las de Dios, Buda, Alá, Yavë, Ra, Isis, Venus, Zeus, Cupido, Yavanna, Karevan, Brad Pitt, Motadelo, Filemón... y toda la retahíla... -perdón si no os nombro a todos, pero sobreentended que estáis en la lista- *Luli habla con sus dioses*), en fin... pues eso:



¡MIS ORACIONES HAN SIDO ATENDIDAS!



He vuelto a coincidir con el pelirrojo del tren en el tren (que no en el mismo vagón T.T). El tren en cuestión: el de Cercanías vía C2 de las 14.11h con dirección Gandía -no efectúa parada en El Romaní ¬¬ -.


Como siempre, Luli se acababa de pegar la gran carrera para bajar del metro (subir la Escalera Interminable inclusive) y llegar al tren a las 14.08 (cuando pasa de este minuto ya no hay sitio para sentarse hasta Catarroja). Jadeante y sudorosa he entrado en el segundo vagón porque el primero ya iba lleno... ¡error! Tendría que haber entrado en el primero.


Me ha tocado sentarme delante de un prehistórico matrimonio francés y, al lado, había una mujer con dos hijos pequeños que me han dado el viaje a mí y, en especial, a la señora que tenían enfrente, porque el nene chiquitín no paraba de pisarle los pies. Había un tercer hijo más mayor, de unos doce años, que en un momento dado me ha hecho gracia porque, como no había sitio para que todos pudieran viajar juntos, el chico se ha tenido que sentar solo delante del servicio (¿puede haber peor sitio?). Y los niños pequeños, que no se estaban quietos, iban y venían de la madre al hermano, y el pequeño le dice:


-¡Tinc pipi!


Y el hermano mayor, harto ya, coje y le señala el servicio, a la vez que gruñía:


-Pos ves al váter.


*Remarco que el pequeñín tendría sobre unos 4 o 5 años -es decir- no es autosuficiente*


Bueno, quitando esta anécdota, pasemos a lo importante.


Cuando el tren ha parado en Cullera no me he podido resistir a mirar atentamente por la ventana y... ¡¡¡SÍ!!! Qué potra he tenido. Potra en dos aspectos:


1) En el sentido de que he visto al chico pelirrojo -Diossss *¬* hoy iba con una camiseta gris que le marcaba los abdominales y llevaba en un pícaro gesto el billete del tren en la boca.


2) En el sentido de que se ha sentado en el primer vagón y le he podido ver pasar. Si hubiera estado más lejos (en el tercero, cuarto...) no le hubiera visto porque, además, yo no estaba en la ventana del andén sino en la opuesta; he tenido que estirar el cuello para divisarlo.


Vamos, que se me ha pintado una sonrisa en la cara que ni siquiera los niños me han conseguido borrar cuando han empezado a saltar por los asientos vacíos y la señora y la madre comenzaban a cambiar las primeras palabras amables. Y ahora...


PROPÓSITOS PARA EL VIERNES QUE VIENE:


-Arreglarme un poco: esto es, ponerme lentillas y pintarme la rallita para que no se note que la llevo (me sale genial).


-Escoger cuidadosamente la ropa: ha de ser bonita pero, a la vez, práctica -con ella tengo que poder correr sin dificultades; además no debe ser muy calurosa o me agobiaré después de la carrera.


-Aligerar mi mochila o bolso (cuestión de aerodinámica)


-(Muy importante) NO PERDER EL TREN DE LAS 14.11h


-Una vez en el tren, subir en el primer vagón e ir recorriéndolo todo hasta que le vea y tratar de sentarme cerca, como quien no quiere la cosa.


-Llevarme algo que hacer en el tren porque, si consigo mis propósitos, está claro que no me podré pasar el viaje mirándole la cara, además, me pondría muy nerviosa y cantaría en seguida.


-Por último, estaría genial que él ya estuviera en el tren para cuando yo llegue, más que nada porque así ya lo ficho; si llega después sólo el azar (ejeeeeemm... SEÑOR D ¬¬) podrá lograr que coincidamos. Aunque está claro que esto no depende de mí.


Bueno... ahora que ya he trazado el plan, sólo falta volver a pregar fervientemente a todos mis dioses para que se cumpla positivamente, y confiar en que Señor D no me tome ojeriza ese día. Ya se sabe que, cuando uno suele planear las cosas, salen mal, pero no está de más intentarlo si, total, el no ya lo tengo.


¡Ánimo, Luli!


BesaZZos,



*Luli*



P.D.: Como habréis observado, soy una loca frívola y caprichosa, pero en estos momentos me da igual lo que penséis, el pelirrojo lo vale *¬* (*Luli pone cara de colgada*)

viernes, 3 de octubre de 2008

Lulimomento



Queridos lulilectores: hoy he tenido un lulimomento.


Qué digo, lulimomentazo.


Ha sido en el tren, volviendo a casa a mediodía.


Me he sentado delante del chico MÁS GUAPO que he visto en mucho tiempo. Alto, unos 20 años -calculo, pero no sé si alguna vez he mencionado que se me da fatal echar edades-, pelirrojo y con pequitas, ojos grandes y castaños, pestañas largas, finísima barba rubita apenas perceptible... *¬*



OH DIOS MÍO



Parecía extrajero (holandés o así) pero era de Cullera. Me he pasado el viaje mirándolo disimuladamente porque lo tenía a medio metro, rodilla con rodilla. Creo que me ha pillado un par de veces: es muy incómodo tener a una persona delante y no mirarla durante media hora, por eso el chico -que estaba escuchando música- trataba de cerrar los ojos a ratos, cuando se cansaba de mirar por la ventana. Ahí es cuando yo, cruelmente, aprovechaba para observarlo descaradamente hasta que lo veía moverse y en seguida apartaba la mirada aunque, repito, creo que en alguna ocasión m'ha pejcao in fraganti.


Casi lloro cuando se iba (una parada antes que yo), pero al menos ha habido una preciosa despedida, porque mientras se levantaba ha cogido el periódico que yo había dejado caer al suelo maquinadoramente y me lo ha ofrecido diciendo:


-¿Lo quieres?


-¿Eh? No, no, da igual.


Y lo ha dejado en el suelo, marchándose para no volver a verlo nunca más.


¡¡¡JOOOOO... yo quiero unooooo!!! T.T


Rezaré para que nuestros caminos vuelvan a encontrarse alguna vez (igual el viernes que viene, con suerte ^^).


-Dios


-Buda


-Alá


-Yavë


-Ra


-Isis


-Anubis


-Zeus


-Hércules


-Afrodita


-Yavanna


-Karevan


-Varda


-Cupido


-Brad Pitt


-Mortadelo y Filemón


...


Entre todos lo conseguiremos. =)


Besazzos,



*Luli*

jueves, 13 de marzo de 2008

Me altero



Hoy voy a presentar el caso de mi amiga Sujeto T, que sólo de pensarlo, me altero.

Resulta que hace un mes la tía se tiró a un deshecho de persona en un coche (él se drogaba, debe dinero, es el típico cerdo que se va cada noche con una, se pelea…) y lo hicieron sin preservativo. Y menos mal que al chico se le ocurrió preguntar casi a última hora: ¿tomas la píldora? Y ella contestó que no, así que “se salió” para acabar bien y tener la fiesta en paz.

Lo que mi amiga Sujeto T no sabía –a pesar de recibir clases de educación sexual desde sexto de primaria- es que “la flautita” chispea desde el primer momento y nada más entra en “la casita” de la mujer, hay riesgo de fecundación a pesar de que no se haya producido consumación interna propiamente dicha. Perdón por estos términos tan esquemáticos, pero es que no me atrevo a usar un lenguaje más vulgar por si las moscas (privacidad, recordémoslo).

Reconduciendo, que a los dos días Sujeto T nos viene a una amiga mía y a mí a contarnos que cree que está embarazada. ¡Y menos mal que su hermana le contó lo de la flautita chispeante, por que si no la tipa seguiría tan pancha a horas de hoy! Resulta que Sujeto T había estado tomándose un tratamiento de píldoras hormonales para regular la menstruación, y cuando acabó el tratamiento la regla le venía más puntual que un inglés, todos los meses. Y justamente hoy hace un mes que no le baja.

Cualquiera de nosotras se preocuparía ante tal situación, digo yo (fornicar a pelo y que no te baje la regla en un mes, sabiendo que siempre la tienes a o’clock, pues… hm… no es para tanto…) ¡¡¡ALERTA ROJA, AMIGA, ALERTA ROJA!!! QUE IGUAL YA NO LA VES EN NUEVE MESES

Pues Sujeto T va por la vida tan normal, peor, normal y de víctima. Me explico. Nada más nos contó que podía recibir visita de la cigüeña en breve, Sujeto D y yo casi nos subimos por las paredes para explicarle que:

1) Se lo contara a su madre

2) Se hiciera el predictor (aunque ya sabemos que tienen que pasar de tres a cuatro semanas para saberlo cierto, pero bueno, es que en ese momento una se altera)

Y nos dijo que ya se lo había contado, y que su madre la había insultado, gritado, castigado, etc-ado… (¿¿¿nooooo me digaaaas??? ¿¿¿De verdad??? ¡Qué raro! Si yo le viniera a mi madre con diecisiete años y bombo, seguro que me daba la enhorabuena y me compraba una cuna. ¡Foto, foto!) ¬¬ POR FAVOR, REALISMO.

En cuanto al test: “No, tranquilas, ya me lo haré, da igual mañana que pasado, si el bote de la orina ya lo tengo en casa, mi madre me lo recordará”. ¿¿¿Tu madre te lo recordará??? Yo estoy con la duda de si estoy embarazada o no y no me hace falta que mi madre me recuerde que me haga el test. ¡Es que me lo hago ipso facto, mujer, es lo que toca! A ver si se lo va a hacer la semana antes de romper aguas porque a su madre se le olvidó recordárselo, a ver lo que le daría: si positivo o negativo. “Ay, pensaba que esta barriga era de unos gases…”. Grrr… ME ALTERO.

Sujeto T te lo cuenta de manera en que ella siempre queda de mártir. Ella misma dice que su vida parece una telenovela, te vende las historias que en vez de llamarse Sujeto T debería llamarse Rosaura-Luisana Bárbara Montoya Rodríguez, ¿ya tu sabes, wey? Y nosotras estamos hartas –pero hartas de verdad- de tener que bajarla de su nube, de tener que explicarle que la vida no es un cuento Disney y de decirle que salga ya del mundo del Yupi, que el mundo real es diferente.

-Jo, ¡vosotras parecéis mi madre también! Gracias, pero con una ya tengo bastante.

Sujeto T ¿tú encuentras normal quedarte preñada a los diecisiete años, con la basura de excusa que has puesto, siendo absolutamente irresponsable? Porque la excusa es de cuidao, gente, ¿queréis saber cuál es? Pues dice que “no se dio cuenta de que no llevaba gomita”. Repito: “que no se dio cuenta” ¿¿¿QUE NO SE DIO CUENTAAA??? Que baje Buda y que me lo explique, que yo no lo entiendo.

-¿Pero tan borracha ibas?

-No, iba contenta, era consciente de todo, pero jolín, cuando te entra el calentón una no se fija en esas cosas.

¿Qué no se fija? ¿Qué no se fija? Huyy… ¿¿¿Pero como narices no te fijas en si lleva la funda en la puñetera flauta, si en ese momento le estás dando a la música, leñe??? ¡Lo imposible es no fijarse! Pues nada, la tipa no baja del burro. ¡Menos mal que –a lo peor- te ha pasado un niño y no el SIDA, Sujeto T, bonita, porque si no a ver qué hacías ahora!

Deberíais oirla hablando sobre el tema, os juro que me hierve la sangre. Además dice “que esto no salga de entre nosotras” y va y lo cuenta delante de un chaval de mi clase, que es un bocazas, sin cortarse un pelo. Me juego una oreja, y sólo tengo dos, a que la semana que viene lo sabe todo el pueblo. Es que me reconoceréis que la chica no está siendo ni seria ni razonable.

Por último, el tema padre y el tema aborto. En cuanto al padre: “hoy se lo he dicho para rallarle la cabeza, pero como me dejó por otra, aunque ahora la quiera a ella, no dejará de pensar en mí, en si estoy o no estoy embarazada, porque le he dejado bien claro que no pienso decirle nunca los resultados, para vengarme. Si me hubiera dicho que me quiere, se los hubiera dicho.” Es que el deshecho de tío con el que se acostó es un moniato que acababa de cortar con su novia –llevaban 4 años juntos-. Mi ignorante amiga Sujeto T en seguida se hizo ilusiones con él (es hipermegaenamoradiza) y no se dio cuenta de que el tío sólo la había utilizado de pañuelo. Eso en mi pueblo se llama “una noche loca”, de las que todos hemos tenido, y se supone que las dos partes saben perfectamente que sólo se trata de, lo dicho, una noche. Sujeto T parecía tenerlo claro: “que sí, que sí, que no me gusta”, pero a la semana cambió de opinión: “cada vez que me hace una perdida se me ilumina la cara”. La cara, la cara… ¡la cara se la voy a partir yo como siga así!

Y el tema aborto ya es de espectáculo. Dice: “Jo, es que como soy pobre –siempre va de pobre por la vida, todo lo contrario que Sujeto B- seguramente mi madre y yo no tendremos bastante dinero para abortar. Lo mejor será que lo tenga y que el gobierno nos dé 2000 euros.” Claro, es más barato tener un hijo hasta los treinta años –que es cuando se independiza la gente hoy en día- que no los 3000 euros que pueda costarte un aborto. Me parece razonable.

Lo fuerte es que dice: “No quiero tener ese hijo –en caso de que esté embarazada-, sería un ilegítimo y le contaría que su padre ha muerto.” Niña, perdona que te diga pero… ¡¡¡Estás pidiendo un hijo a gritos!!!

Diosss, en mi pueblo hay un refrán que dice: “d’on no hi ha, no se’n pot traure”. Debe ser verdad.

Besazzos,

*Luli*


PD: Perdón por la acalorada narración (bastante desestructurada), pero es que estoy alterada.

miércoles, 27 de febrero de 2008

A parir




Hola y muy buenas, si aún me queda algún lector.

Hoy me gustaría hablar sobre Sujeto B. O, mejor dicho, me gustaría ponerla a parir hasta la saciedad, porque últimamente la tengo cruzada. Procedo.

Resulta que Sujeto B es una chica que conozco desde la infancia. Hasta donde mi memoria alcanza (ciertos episodios en la guardería) que la he tenido en la misma clase. Y, hasta donde mi memoria alcanza, dicha persona ha vivido siempre en un cuento de hadas. Para empezar, su padre es ingeniero y su madre profesora -es decir, funcionaria-, por lo que es una familia acomodada o, lo que es lo mismo, que viven en la abundancia. Y ya no es el hecho de que tengan dinero, es el hecho de que se las dan y se tiran el pisto con cualquier persona que se cruzan, sobre todo la madre -que es una cosa in-so-por-ta-ble de mujer- y ella, que, a mi pesar, muchas veces es idem de lo mismo.

La hija, es decir, Sujeto B, de pequeña fue un poco como el patito feo: niñita rica con gafas y dientes de conejo. Muchas veces en esta vida me ha caído como el culo, pero muchas, muchas, muchas, porque era la típica mandona metomentodo, ojo derecho de la madre y ojo derecho del padre, mimada hasta donde las haya y, claro, muy, muy lista -ejem. Pero, como patito feo que es, fue creciendo y se fue convirtiendo en ese cisne guapo, popular y supermegaguay, o sea, ¿sabes?

Al principio le costó integrarse en la pandilla -con el tiempo aprendió que reina no es una profesión a la cual accedes opositando-, pero una vez se metió de lleno empezó a causar estragos. Se echó novios, les puso los cuernos, las chicas de la cuadrilla -unas más que otras- babeaban por juntarse y quedar con ella, se convirtió en un icono de moda (la llaman la pija), era la más madura, la más experimentada, la avanzada a nuestra edad. La que con catorce años volvía a casa a las seis de la mañana y se iba a los pubs a bailar con gente de veintidós... Esa era ella. Creída, arrogante, presumida y despectiva.

Tú entras en su habitación y ves el reflejo de su mundo ideal. Cama con dosel, sábanas rosas, muñecas en las estanterías, dos libros y un armario, y qué armario. ¡Ese armario parece el Corte Inglés! Lo abres y te dan ganas de probártelo todo: tiene ochocientasmil camisetas, ochocientosmil pantalones, ochocientosmil pares de zapatos, ochocientosmil collares, jerséys, pendientes, pulseras, cinturones, vestidos, bolsos, bufandas, gorros, guantes, chaquetas, abrigos, cremas, pintauñas, pintalabios, sombras de ojo, lápices de ojo, coloretes, rizadores de pestañas... todo perfectamente ordenado en cajas y perchas, que parece que incluso aún hay sitio para más. No como el mío, que es más estrecho que yo, y que sólo puedo meter la ropa de una de las estaciones (o la de verano o la de invierno o la de primavera o la de otoño), no. Ella la tiene toda junta.

Además, la guarra me copia. Fue llegar yo con un trench blanco -precioso, por cierto- a clase y comprarse ella uno en rojo después del: "Aaaaay... ¡qué mono!". O calcarse mi abrigo negro en marrón. Tsé.

-No, no, no -dice cuando hablamos de ropa-. Yo me compro ropa de todos los tipos, tanto si es cara como si no. Que eso a mi me da igual, no tengo preferencias a la hora de comprar, sólo me hago con lo que me gusta, independientemente de si vale cinco euros o cincuenta -y aún no ha acabado de decir "cincuenta" cuando le brillan en la pechera de la camisa las letras de Gucci, hechas de strass.

El dinero: peor tema del mundo que uno pueda elegir para hablar con ella. Pongo ejemplos:

A) Hablando de las pagas.

-Yo cobro diez euros a la semana.

-Yo cincuenta al mes y si voy a ver a mis abuelos, y con suerte.

-Ay, pues yo normalmente cobro de ochenta para arriba, jaja, es super gracioso, mira: mi madre me da veinte, mi padre otros veinte, mi abuela otros veinte y mi abuelo otros veinte. Claro, cuando voy a ver a mis otros abuelos también me dan veinte cada uno, y, fíjate, qué gracioso, ¡mi padre, como es un panoli, a veces se engaña y me la da dos veces! Jajá, qué gracioso, ¿no?


B) De compras.
-Necesito unas botas, tía, voy a esa tienda a que me saquen todos los modelos.
Como dos horas más tarde.

-¡Tía, mira qué flipada de botas! -la verdad, son monas.

-Qué chulas. ¿Cuánto te han costado? Parecen carísimas.

-No lo sé.

-¿Cómo que no lo sabes?

-Es que no me he fijado.

-Pero si las acabas de pagar, has salido ahora mismo de la tienda. Tienes que saberlo.
-A ver, que lo mire... 170 euros, ah, pues son más baratas de lo que creía.

-¿¿¿Te acabas de gastar 170 euros en unas botas??? ¡¡¡Esa es mi paga de casi cuatro meses!!!

-Bah, quítale importancia, las he pagado con una de mis seis tarjetas de crédito, es ese dinero virtual que nunca necesitas para nada.

O_O AMÉN JESÚS

España va mal



Se las da de Bill Gates o algo, la tipa esta. Puf, el tema dinero con ella es insoportable. O cuando tiene Educación Física en el instituto, que nos viene con un chándal de Guess y deportivas Adidas, toda maquillada, con rallita, rímel y el pelo perfecto (que parece recién salido de la peluquería) y dice:

-Jo, tia, odio ir en chándal, me siento más gitana...

Sujeto B, coagula, leñe, coagula, que tienes a tu lado a quince tías sudorosas, rojas y agotadas del ejercicio, tapándose los ojos para no ser cegadas ante el foco de glamour que te envuelve y al mismo tiempo te protege, porque de poder distinguirte con nitidez se lanzarían sobre ti como leonas furibundas. Es que ella se cree que repitiendo las frases que decimos las demás -las de su "sub-categoría"- queda bien. Y no. No.

O su manía de "alelar" a todos los que la rodean.

-Ay, joder, de verdad, qué lela eres, si no fuera por mí no sé que sería de ti.

-Este tío es un lelo, míralo como anda, ay.

-¡Que no te enteras, lela, que eso no es así!


¬¬

-¡Baja, Modesto, que sube Sujeto B!

De verdad, tiene unos aires de superioridad que... tela. Tratar con ella sobre ciertos aspectos es como coger al toro por los cuernos: una faena. El maestro repartiendo unos exámenes:

-¿¿¿Un 6,5??? ¿¿¿YOOOOO??? Immmposible. Sujeto P (profe de Arte, ¿recordáis? ;P ), revísamelo porque mi examen está mucho mejor que un 6,5.

Aquel, que es tan vago que no tiene ganas de discutir, dice que sí, agacha la cabeza pero hace lo que le da la gana: le suelta a la B que ha revisado el examen pero se mantiene en sus trece: la nota es de 6,5. Y ella se tiene que aguantar. ¡Ja!

O su novio. Ay con el novio. Desde que se echó novio, ese ha sido el acontecimiento más importante del año, casi más que el Oscar de Bardem. Lleva dos meses con él y lo tengo hasta en la sopa, al novio, y eso que no lo conozco más que de vista. Bueno, eso de que no lo conozco es relativo, porque me sé su vida desde los cinco años hasta la actualidad, la de sus parientes, la de sus perros, la de sus amigos, todos, vamos. Es más, conozco hasta intimidades suyas, para que veas. Y no porque yo pregunte, sino porque la tía me lo cuenta todo. Siempre hablando. Estoy sorda de la oreja derecha por su culpa, porque se sienta a mi lado en clase y me cansa el órgano auditivo. En serio, lo tengo desgastado de tanto oirla.

O cuando habla de su familia. "Jo, pues a mí nunca me castigan, porque sé tratar a mis padres, no como vosotras", o "Mi hermano y yo somos uña y carne, nos llevamos genial" -esto cada vez que alguna está contando peleas con sus hermanos-. Yo, por ejemplo, siempre tengo discusiones familiares, si no es con mi madre la histérica es con mi padre (el Rey del Mambo), o, peor, con mi hermana-la-víbora, que últimamente tiene la mano muy larga y se le escapa a menudo hacia mis brazos (ya profundizaré en otra ocasión). Soy la oveja negra de mi casa y, oye, a mucha honra, que a la vida hay que ponerle un poco de emoción (mis discusiones a veces son la salsa de mi vida, jeje, es que tengo un carácter un poco bélico), no como las aspiraciones de Sujeto B en esta vida, que son: ser profesora de niños, casarse y vivir en Gandía (sí, es que ella tiene un apartamento en Gandía, en el Grau, por si no lo sabíais, y se cansa de salir de marcha todos los veranos, se sabe las discotecas de memoria). Porque, según Sujeto B, Gandía es como una ciudad que tiene todo lo bueno de un pueblo.

¡Que la vida no es de color rosa! Que la mayor ilusión de mi alma nómada es irme por ahí de viaje, a descubrir lugares y conocer gente, no casarme, tener hijos (no pienso tenerlos, me parece un acto egoísta traer un niño a este mundo lleno de guerras, terrorismo, contaminación y cambio climático) o vivir en Gandía. Quiero decir ¿quién planea su vida a los diecisiete años? Tsé, qué aburrido. En fin, voy a ir acabando.

¿Y todo esto a qué viene, Luli?, os estaréis preguntando desde hace rato. Pues muy fácil. Que ayer se vino a estudiar a mi casa con Sujeto M (de acoplada, porque en un principio habíamos quedado sólo Sujeto M y yo) y la tía, bajo mi propio techo, se puso más atrevida de lo que tocaría: a llamarme lela todo el rato, a dárselas de lista, a girtarme "de cachondeo", pero que a mí no me hizo ni p*** gracia, a "ahora hacemos esto porque lo digo yo", a "jo, es que sin mí no sobreviviríais"...

¡¡¡ Argh!!! En seguida me hostié y Sujeto M lo notó al instante, pero como ella es un trocito de pan (y bastante influenciable) no dijo nada ni de una ni de la otra. Y a ahí me tenías, echando humo por las orejas, mirándola perrunamente y aguantándome unas ganas locas de mandarla pa su casa, mientras que la guarra de Sujeto B sacaba su "lado-mamá" -de cuando es igual que su madre- y se hacía la dueña y señora de mi cocina. Me dio una rabia... no me atreví a decir nada, de verdad, por miedo a lo que pudiera salir de mi boca (mi lengua viperina a veces me asusta hasta a mí misma), por lo que callé y me centré en las oraciones yuxtapuestas hasta que se tranquilizó (y hasta que me tranquilicé yo).

Es que ya son muchos años tratándola, y aunque desde hace dos años me cae bien y somos íntimas (somos compañeras de pupitre y nos lo contamos todo), a veces no soporto esos arranques de creída que le dan -bueno, ni yo ni nadie, en eso estamos de acuerdo todas las de mi cuadrilla-, porque se vuelve insoportable y parece otra persona. La culpa la tiene su madre, que cuando se hace presente en Sujeto B es mejor dejarla sola hasta que se calma, pero a veces la tienes al lado y apenas puedes reprimir las ganas de soltarle una ostia en todos los morros (que los tiene muy bonitos, por cierto).

Por lo demás, Sujeto B es buena gente: muy divertida, de confianza, parlanchina y alegre. Después de compartir mi día a día con ella durante dos años soy de las que mejor la conocen y hemos pasado por muchas cosas juntas, así que la quiero bastante, pero tiene esos momentos en los que dices... ¡Aléjate de mí ocho kilómetros o te suelto una! Uno de esos momentos lo vivimos ayer en mi cocina. Pero bueno, ella lo sabe compensar.

La admiro mucho, es una chica muy guapa: ojos muy claros, piel blanca y pelo largo y oscuro, con buen cuerpo y una cara casi perfecta -sólo estropeada un poco por los dientes y el aparato-, y, quieras que no... ¡todos querríamos un armario como el suyo!

A pesar de todo, hoy era necesario ponerla a parir, porque lo de ayer me fastidió bastante. Y, quieras que no, es mejor que la ponga a parir yo, que soy su amiga, que no alguien que no la conozca de nada, ¿no?

;)



Besazzos,



*Luli*


P.D.: Sujeto B es la que me atropelló en la nieve y me causó un esguince en la rodilla, por si no lo sabíais.