jueves, 21 de agosto de 2008

Breves pensamientos


Mi vida es aburrida.


Siempre estoy despotricando.


Soy una inconformista nata.


¿Pero por quéeeee? T.T



Caca.


Culo.


Pedo.


Pipi.



*Luli*

lunes, 4 de agosto de 2008

Algo más sobre mi vida




Dear lulireaders...

Lo prometido es deuda. Vuelvo a disponer de conexión, por tanto, vuelvo a conectarme.

Hoy, para variar, voy a ponerme filosófica. No sé si os ha pasado alguna vez, pero estoy atravesando últimamente una de mis llamadas "crisis existenciales". El término de "crisis existencial" se emplea (en mi vocabulario) cuando una persona está hasta las narices del mundo y de las personas que viven en él.

Tengo la costumbre de decir que yo no soy un único ente, yo soy dos. Perdón, somos dos: mi vida y yo. Hay veces en que tengo la suerte de llevarme bien con mi vida, pocas, pero las hay. Son ocasiones geniales: nos cogemos de la mano y seguimos el mismo camino con la cabeza bien alta, sonriendo. En esos momentos acepto mi vida y ella me acepta a mí, es decir, nos aceptamos.

Pero, sin embargo, hay veces (la gran mayoría, para qué nos vamos a engañar) en que mi vida me da un asco que la flipas: se pone en plan borde y empieza a hacer conmigo lo que le da la gana, me sume en el más absoluto caos y me suelta, burlona: "¡Hala, que te vaya bien! Adiós muy buenas, ahí te quedas; yo no te conozco y si te he visto, no me acuerdo". Y, efectivamente, me deja colgada a mitad camino. Y, claro, yo pienso: pues mala mierda de vida.

En estos momentos, mi crisis existencial (que, cuando pasa a ser más profunda, se transforma en "depresión existencial") viene de lejos. De hecho, creo que todavía me dura el estrés de cuando estaba estudiando, que, en vez de irse, se ha metamorfoseado en estrés... existencial. Me voy a explicar un poco.

Acabé los exámenes de selectividad, hice (y aprobé) el examen de inglés de la Escuela Oficial de Idiomas en el nivel superior e, inmediatamente después, me puse a asistir durante dos semanas non-stop a la autoescuela por las mañanas, para las clases teóricas. Al mismo tiempo, hice el traslado del pueblo a la playa y me ocupé del gran papeleo de la prematriculación en Hamburgo (aunque admito que en esto último mis padres se volcaron más que yo). A todo eso, por supuesto, hay que añadir que por las tardes trabajaba, porque ya eran a finales de junio y hacía horas en la tienda. Y toda esta parrafada la tuve que tragar en apenas una quincena (la autoescuela y la matriculación se alargaron hasta mediados de julio).

Abrobé el teórico y empecé a machacarme para el práctico durante un par de días (quería sacármelo antes de agosto, pero va a ser que no), hasta que lo dejé (cómo no, me surgieron contratiempos) y me centré sólo en el trabajo y, casualmente, bajar a la playa. Además, tuve que ir a Valencia varias veces para matricularme en la uni. Otro coñazo que te crió.

Desde entonces, más o menos, he establecido una burda rutina, que me machaca todos los días.

Me levanto por las mañanas, a veces pronto (si, como hoy, tengo que ir al pueblo), a veces tarde. Si es tarde me suelo quedar en casa, sin hacer nada (sonará idiota, pero me encantan esos momentos: para mí son oro, igual que cuando me ducho con el gel de Fa que huele a limones del Caribe, cierro los ojos y me imagino que estoy allí bajo una lluvia tropical... buá, eso no tiene precio. Realmente, creo que bajo la ducha es mi único momento de paz al día).

En fin, como iba diciendo. Si me levanto pronto y tengo la suerte de pillar a alguna amiga cerca, me bajo con ella a la playa unas horitas, hasta que se me hace tarde y tengo que subir corriendo a sacar a mi perra -ahora mi turno es a mediodía porque por las tardes no puedo- y, cuando llego, poner la mesa, las noticias y comer. Como normalmente sobre las tres.

Después de comer, o bien le doy de comer a mi perra o bien me toca el coñazo de lavar los cacharros (nos turnamos mi hermana y yo por semanas; esta semana me toca a mí el fregote). Mientras mis padres hacen siesta, mi hermana y yo miramos la tele sobre una hora hasta que, a las cinco menos cuarto, empiezo a arreglarme porque salgo de casa a las cinco y cuarto. Muchas veces se me hace tarde y salgo de casa a las 17.18 o así, y se me desmonta el esquema: de mi casa a la tienda donde trabajo hay quince minutos exactos. Puedo hacer el recorrido perfectamente en sólo diez minutos, pero lo hago deprisa y a esas horas la solana y el calor son sofocantes, y llego a la tienda sudada y con el rimel y el maquillaje chorreando. Entonces me tengo que poner veinte minutos delante del ventilador para secarme (tardo más porque encima me agobio), porque en la tienda no hay aire acondicionado. Por lo tanto, hasta las seis menos diez o así no estoy capacitada para atender a nadie y las clientas se me mosquean.

Para que todo esto no pase (mi vida, como veréis, es una cadena de sucesos), es mejor salir a y cuarto de mi casa, así voy a paso tranquilo y, aunque también llego muchas veces mojada y agobiada, no lo es tanto como si voy corriendo, y sólo desperdicio como unos cinco o diez minutos ante el ventilador. Después de eso ya empiezo a trabajar durante cinco horas y, finalmente, llego a casa reventada sobre eso de las once. Ceno, pongo los pies en alto y me acuesto, pocas veces salgo a dar una vuelta por ahí con alguna amiga, simplemente es que me canso.

Pues, aunque no lo parezca, esta rutina es agotadora (tanto que hasta he perdido un kilo) y, para colmo, mi habitación normalmente está hecha una pocilga, porque la comparto con mi hermana (es lo que tienen los apartamentos, el tamaño, que no...). Yo soy una maniática tanto del orden como de la puntualidad, en mi casa mi pequeño sancta sanctorum siempre está más pulcro que un palacio -excepto durante el selectivo-, pero a mi hermana eso se la pela (y perdón por la expresión). Tendríais que ver nuestra habitación en la playa: parece el campo de batalla entre Mordor y Gondor, o una cosa así. ¡Qué poco me extrañaría toparme algún día con algún ser que saliera de entre los montones de ropa sucia y basura que mi hermana acumula en su silla desde hace meses!
En fin, como veréis, mi vida (aunque no es nada del otro mundo), no para de causarme problemas. Sin embargo, a pesar de mi negro humor, voy a añadir algunas dosis de optimismo, como es el caso de mi VI, es decir, el Vecino Interesante. Y, de hecho, es esta una preciosa historia de amor que voy a narrar a continuación, para los que aún no se hayan cansado de leerme.

Rrrrrrrrrrrrrresulta DE que tengo yo, desde hace algunos varios años (concretamente, creo que tres o cuatro), un amor platónico en mi finca: el típico vecino interesante. Cuando yo era joven e ilusa, a eso de finales de agosto-principios de septiembre, cuando ya se han ido todos los madrileños/gabachos/sajones/germanos/forasteros/similares y sólo quedábamos los nativos de la zona y alrededores, me bajaba con mi hermana a bañarme a la piscina (¡¡que está más fríaaa...!!). Y, oh, casualidades, muchas veces estaba ÉL, solo, nadando. Y, claro, al no haber nadie más en toda la piscina excepto mi hermana, dos viejos, él y yo, pues nos entreteníamos mirándole. Bueeeno, vaale, me habéis pillado: yo le miraba de reojooo ¬_¬

El caso es que el primer año apenas me fijé en él, pero como la situación se repitió al año siguiente, pues me fijé más y me pareció mono, el chico. El tercer año ya lo encontraba guapo, pero guapo, guapo, guapo, y el cuarto lo declaré oficialmente como mi amor platónico estival. Y digo platónico porque realmente no creo que algún día llegue a pasar nada entre él y yo.

Vale que de vez en cuando nos miramos en la palya (miraditas furtivas, llamadas "intermiraciones"), pero la cosa está muy difícil porque nunca he hablado con él, a pesar de estar bastante informada sobre su vida. Mi amiga y compañera Sujeto P es prima hermana de su sobrino (Fernandito), y con la tontería se ha infiltrado y le sonsaca información a su tía, que es la hermana de mi VI.

-Tiene 22 años (4 más que yo -le creía mayor-)
-Está estudiando odontología.

-Le queda un año para acabar la carrera y posteriormente hará Masters.

-Es de Gandía.

-Muy trabajador y estudioso, él.

No está mal, ¿no? Sólo me falta un poco de iniciativa. Llevo 4 años buscando una excusa para hablar con él, y nunca se me ha ocurrido nada. Por la manera en que a veces me mira en la playa (u desvía mi mirada), juraría que algo (aunque sea un pelín) también le intereso, pero como él no se lanza y no le conozco de nada... pos me da corte. Con la verdad por delante, creo que este año he hecho grandes avances: le he dicho "hola" una vez (con respuesta incluida) y, la segunda vez que me crucé con él, fue él (lo subrayo: ÉL) quien dijo "hola" en primer lugar, y después yo le correspondí con otro cordial "hola" (que, siguiendo con el optimismo, "hola" es mejor que "adiós"). Es verdad, cuando le dices "hola" a alguien dejas la conversación como abierta, siempre puedes añadir un "¿qué tal?" o un "¡Vaya un calor!". En cambio, cuando dices "adiós", significa realmente: "no tengo ganas/tiempo de hablarte/verte".

A lo nuestro, que mis esperanzas se vieron cuajadas de golpe cuando el año pasado apareció... tachán... ella (*música siniestra seguida de un tenso silencio*).

Ya, pero... ¿quién es ella? ¡Ja! Se llama (lo hago público oficialmente) Vanessa, es alemana y tiene un año menos que yo. ¿El problema? Naaadaaa, si no hay ningunooo, sólo pequeñeces mías, como, por ejemplo:

Vanessa es...
-Guapa

-Simpática

-Seductora

-Divertida

-Carismática
-Sexy

-Comprensiva

-Dulce

-Traviesa

-Juguetona
-Inteligente

-Fantástica
-Arrulladora

-Pilla

-Urbanita

-Astuta

-Dócil

-Sensata

-Fashionista

-Trilingüe (inglés, francés, alemán y chapurrea español)

-Tiene un cuerpo diez: vientre plano, mucho pecho, trasero respingón, cero celulitis + estrías, piernas largas y esbeltas, rostro agradable y jovial, sonrisa encantadora.

¿Dónde está el problema? ¡Si me cae bien hasta a mí!

(*Luli guarda silencio unos segundos, coge aire, respira hondo y...*)


¡¡¡MALA GUARRAAAAAAAAAAA!!!!


Ya está, mucho mejor.
¡La tía! El año pasado (o hace dos, no me acuerdo) embaucó a mi vecino y al Súper-Rubiazo-De-La-Pata (el vecino que vive en frente del mío, ambos en el primero, que es aún más guapo que mi VI si cabe, que no sé cómo se llama; pero tiene novia T.T). Los tenía babeando todo el rato detrás de ella (como amigos, eso sí... que yo sepa ¬¬), y ella tan pancha. Puaj! Es lo que tiene ser una chica perfecta, que los chicos guapos se van detrás de ti como unos perritos y las chicas no tan guapas (como yo) y no tan perfectas (como yo también) pues te miran mal.
Yo, la verdad, me pongo a hablar con Vanessa y me cae genial (lo dicho, es perfecta), pero cuando la veo con mis vecinos... la odio. Grr...

Y mira, hoy ha llegado a quedarse un par de semanitas, por lo tanto tendré que aguantar verla con mi vecino (joooooooo... con los progresos que había hechooo... T.T) día sí, día también.
Y, como iba diciendo al principio de esta larguísima entrada, son las pequeñas cosas, las gotitas una a una, las que hacen que el vaso reviente y se desborde. Y cuando ese vaso se desborda, se llama que el individuo en cuestión está atravesando una crisis existencial.

Mis gotitas son:

-Vanessa (perdón, Miss Camiseta Mojada 2008).

-Mi amiga y su novio -que vive encima de la tienda y baja 3 veces por tarde para ver a su churri y besuquearse delante de mí hasta que me harto y me largo-. (Son rabiosamente felices)

-Mi estrés acarreado de antes

-Mi hermana

-Mis padres

-Mi impotencia ante el VI

-Mi tía y mi prima van a quedarse en nuestro diminuto apartamento del 7 al 19, si ya estamos apretados los 4 y la perra, ni os cuento. Encima, la ropa no me cabe y después tendré que vaciar 2 cajones para cederle sitio a mi germana prima... buá, me agobio sólo de pensarlo. Me pasaré la vida planchando.

-Un chico (un fichaje de esos mío) que me gustaba porque era guapo (moreno... ojos azules... *¬*) está saliendo con una de mi edad que yo conozco, mu mona ella (encima la tuve que felicitar).
-Tengo los pies completa y absolutamente magullados de las sandalias estivales.

-No me hago morena ni por accidente.


Consecuencias de la crisis existencial:

-¿Cuál es el sentido de la vida?

-¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿De dónde vengo?

-¿Por qué no les petan a todos y me dejan tranquila?

-¿Cómo será mi futuro? ¿Acabaré pobre y bajo un puente? ¿O rica y millonaria?

-Estoy permanentemente cansada.

-Malhumorada.

-Me voy a dormir ya, que es muy tarde.


¿Sabéis? La próxima vez que vea mi VI, a Vanessa, al Súper-Rubiazo, a alguien conocido... haré como mi vida:

Adiós, muy buenas, yo no te conozco y si te he visto, no me acuerdo.

Y que el mundo me deje en paz.


Besazzos,



*Luli*

xxx


P.D.: ¡¡¡Arriba el chico del Aloe Vera!!! (Ya os contaré ;P )

sábado, 2 de agosto de 2008

Desaparecida en combate



Queridos lulilectores...


Al fin, después de dos largos meses, vuelvo a dar señales de vida.

No me he ido de vacaciones secretas ni nada por el estilo -ojalá-, el problema es que, a parte del poco tiempo que he tenido, tampoco dispongo de una conexión a internet fiable durante el verano (de ahí esa carencia narrativa que también se hizo patente el año pasado).


Hoy es el primer día que me conecto desde principios de junio y, como veréis, en seguida me he venido aquí, a mi pequeño loft internetarial, para relataros mis últimas andanzas. Naturalmente, contaros dos meses enteros de mi vida en diez minutos es imposible, pero sí que puedo haceros un breve resumen:


Nada más acabé el selectivo (con un 8,51 de nota media, por cierto -¡¡¡y saqué un 8,3 en Latín y un 10 en Historia del Arte!!!-) me ocupé de prematricularme en la Universidad de Hamburgo y, al mismo tiempo, de sacarme el carné de conducir. De momento, el teórico lo tengo aprobado, pero el práctico lo tendré que hacer en Septiembre o por ahí.

También me he matriculado en la Universidad de Valencia y estoy trabajando en la misma tienda que el año pasado, con una amiga mía.

El trabajo va bien: son cinco horas diarias, eso sí, me quedo con medio veraneo porque, aunque sólo trabajo por las tardes, trabajo de lunes a domingo, así que no me he podido ir a ninguna parte de vacaciones ni nada parecido. Siempre tengo cosas que hacer (ir al pueblo de recados, ordenar...) así que tengo poco tiempo para mí y para mis cosas: sigo un pelín estresada.

Creía que cuando acabara el curso tendría tiempo de leer, escribir, bajar a la playa todas las mañanas... ¡ja! Nada más lejos de la realidad. Mientras que mi hermana o mis amigas se aburren de aburrirse, yo trabajo día sí, día también y bajo poco a la playa, porque me levanto tarde (por lo menos, aprovecho para dormir) y cuando me doy cuenta ya es hora de comer.

Y así transcurren mis días, presos de una caótica rutina.

¿Mi única alegría? El Vecinito Interesante, que me echa miraditas (qué guapo, qué guapo *¬*).


En fin, lulilectores... os tengo que dejar ya con algunas cuestiones por resolver, que son:


1) ¿Será Luli aceptada en la Universidad de Hamburgo para darse de baja en la de Valencia?


2) ¿Conseguirá Luli entablar conversación con el Vecinito?


3) (Y la más importante) ¿Dispondrá Luli de una futura conexión y de tiempo para hacer partícipes a sus abandonados lectores de la solución a los problemas anteriores?


Todo se destapará... en el próximo capítulo.


¡¡¡Besazzos!!!


*Luli*

sábado, 31 de mayo de 2008

Fiesta de Fin de Curso



Queridos lulilectores:


Anoche fue mi fiesta de fin de curso. En mi instituto (fundado durante la Era Precámbrica) es el segundo año que se celebra y, la verdad, ha sido todo un éxito.

Comenzó la velada con un concierto de la banda del pueblo (bueno, parte de la banda, sólo los alumnos o antiguos alumnos del insti) y, después de tocar Indiana Jones y varios pasodobles, nos llamaron al escenario (el temido momento) para darnos la ORLA y un detallito delante de padres, hermanos y profesores. Me temblaron las rodillas cuando me tocó el turno, pero valió la pena porque recibí una espléndida ovación por parte de mis amigas.

Después del acto se hizo una cena en el gimnasio (nos sirvieron unos pollos asquerosos, desde luego, no se estiraron con el menú) y, por último, algo de fiesta con los músicos y los profesores antes de irnos a CocoLoco (Grau de Gandía). Lo guay fue que algunos de nuestros profes se vinieron con nosotros a la discoteca, entre ellos el de ingés (que iba como una cuba), la de valenciano (qué mona ella), el de filosofía (arrgh!), la de biología (la pillaron fumando), la de plástica (una marcha ella sola...), la de latín (en el fondo es buena gente -por cierto, se me ha quedado un 6 de media en su asignatura ¬¬) y la de economía, entre otros.

Parece ordinario y soso, ¿no? Sin embargo, yo me lo pasé bien. A las siete de la mañana volvíamos a casa y, antes de irme a dormir, me compré una napolitana en el horno que hay delante de mi casa, me la fui comiendo por el camino. A las ocho me dormía y a las tres me despertaba, para acabar de comer a las cuatro y media de la tarde. Son las seis y media pasadas y aún estoy en pijama.

Sí, sí, qué manera de despilfarrar un día, os estaréis diciendo con un chasquido reprobatorio. Puede.


Mi padre (ERDM) me ha dicho que allá por la Edad Media (cuando él aún era joven) estaba mal visto salir de fiesta y llegar por la mañana. Y que mi abuelo, tan sabio él, le aconsejaba:

-Si sales de fiesta y vuelves a las tantas, al menos ten un poco de vista y compra el periódico de camino a casa, por disimular.

Y mi padre, obediente, se iba apestando a tabaco, alcohol y sudor al primer puesto que encontraba abierto y se dejaba los cuartos en El Levante.

Ays... todos hemos sido jóvenes alguna vez ;)


Besazzos,


*Luli*

miércoles, 28 de mayo de 2008

Echarle huevos



Queridos lulilectores...


Al fin, después de siglos y siglos, acabo de terminar mi último examen: Latín.


Es curioso, porque aunque tendría que estar contenta y feliz, me he pasado diez minutos llorando de la rabia antes de tranquilizarme y contaros mis últimas andanzas. Sí, porque resulta que la simpática de mi profesora ha puesto de examen final uno que hicimos el trimestre pasado, uno que suspendí. Perdón, EL ÚNICO QUE HE SUSPENDIDO ESTE AÑO, con un 4,05.


Pues, hala, ahí lo tenéis otra vez, jaja, que os sea leve. Me ha dado un pelele por varias razones:


1) El breikindance (juas XD). No, en serio.


1) Como he dicho, ese examen es el único que he suspendido en todo este curso (Segundo de Bachillerato, que no es por echarme flores pero tiene mérito). Llevo todo el curso sacando sobre sietes, ochos y nueves (incluso dieces). Sólo un 4. Sólo uno.


2) Encima era un texto peliagudo y, además, lo odiaba porque me había herido en el orgullo (era mi espinita clavada).


3) Se me ha caído un mito, porque la profa de Latín es la típica interina enrollada, guapa, simpática y comprensiva que todos adoran o, lo que viene siendo lo mismo, la profesora que mejor nos ha caído este año (que también la liamos con el Señor Don Profesor de Arte, ya os contaré).


Es decir, que ese examen me ha sentado como una patada en todos los huebbs. Hemos hecho decenas de exámenes este año, incluidos de Latín, y mi pregunta es: ¿Por qué, de todos los textos que hemos traducido -sobre los 100- justamente tenía que repetir ESE en el examen final? ¿No podría haber puesto algún otro, por ejemplo, alguno en el que yo hubiera sacado un 6? ¿Tenía que ser el del 4? ¿Era realmente necesario?


Sinceramente, el examen me ha salido como el culo. Poniéndome en lo mejor -y siendo realista- realmente tengo más probabilidades de aprobar que la última vez, porque en teoría sé más y tengo más práctica que hace tres meses, pero, por mucho que apruebe, un 5 o un 6 no me sirven para nada. La nota media a la que aspiro este año es un ocho (rezo por él a cada momento), y me he dejado los cuernos en todas las asignaturas para conseguirlo (he intentado ir a por más pero no me llega, soy cortita o tonta perdida).


¿Sabéis lo que me costó sacar en el último examen de Latín un 7,5? Yavë, Alá, Dios y Buda estaban ese día haciendo el examen conmigo, porque si no, es que no me lo explico. Y cuando la señorita Sujeto T, la profa mona, me dio la nota... sonaron las campanas hasta en el Tíbet. Mi primer 7,5 en Latín, teniendo en cuenta que no tengo ni pajolera idea y, además, me ha tocado dar primero y segundo de Bachiller en menos de ocho meses, porque el desastre de mujer que teníamos el año pasado no nos inculcó base alguna.


Pues ale, todas las aspiraciones que tenía se me han borrado de un plumazo esta mañana a las ocho y media cuando me he visto el p*** texto delante de mí. Juraría que se ha parado el tiempo y todo, sólo estábamos nosotros dos, solos, él y yo, yo y él. Mirándonos desafiantes, a ver quién podía más. Si hubiera tenido lengua, me la hubiera sacado, fijo. He empezado a hacerlo, pero al final me he dado cuenta de que no tenía ninguna oportunidad de vencer.


Después de todo lo que he estudiado.


Con toda la ilusión que tenía, de mantener mi bonito 7,5.


Después de pasarme más de tres semanas sin dormir (lo juro, tendríais que ver mis ojeras, este mes ha sido durísimo y el día antes de la global de Geografía me vine abajo y pensé hasta en dejarlo y echarlo todo por la borda).


Después de todo lo que he pasado, que tengo desde hace siete días un dolor de cabeza permanente que no se va ni con aspirinas, ni con fruta, ni con el caldo de la abuela.


Después de todo... esto.


Menudo palo.


Ahora toca esperar.


Pero (pero), para variar, voy a buscarle el lado positivo a la vida: he acabado. He acabado y pienso pasarme 3 días echada en el sofá sin hacer nada, para después volver a empezar (el Selectivo son los días 10, 11 y 12). Y pienso dormir, y meterme en internet y salir a que me de el aire. Después ya reemprenderé la dura tarea de estudiar otra vez.


También quisiera contaros la última idea que se me ha estado cruzando por la cabeza. Una idea que, en un principio, fue fugaz, pero a la que le he estado dando vueltas y vueltas y cada vez toma más consistencia en mi cabeza: ir a estudiar a Alemania.


Veréis, resulta "de" que necesito un ocho porque para la carrera a la que quiero entrar (Comunicación Audiovisual en Valencia) tengo que tener un 7,72, que es la nota de corte. Yo, para ir sobradita, prefiero el ocho (por si las moscas, que hay overbooking).


No obstante, al Rei del Mambo (ejem, mi padre) no le gusta esa carrera. No me lo ha dicho directamente, pero aún no le he oído soltar ni una sola manifestación a favor de mi decisión, todo son "peros". Que si no tiene futuro, que si está colapsada, que si no tiene salida, que si a ver después de qué trabajarás, no ganarás un duro... A mí, de tanto decírmelo, ya me ha metido el runrun en la cabeza y ahora tengo dudas. ¿Y si tiene razón y después me arrepiento?


Yo en un principio iba a estudiar Traducción e Interpretación, porque se me dan bien los idiomas y me gustan, pero pronto deseché la idea cuando me di cuenta de que era una carrera que, igual que ahora se llama "Traducción e Interpretación", perfectamente podría llamarse "Gramática, he dicho". Odio la gramática -ejem, Latín- y es que encima se me da fatal. Demasiados complementos, demasiadas subordinadas, demasiadas adecuaciones. No, gracias, pero no.


Desechada (o, bueno, apartada) esta idea, me puse a buscar otra. Y me llegó una sin pensar, de un momento a otro: Comunicación Audiovisual. No es cuestión de una resolución tomada de un día para otro, no, es cuestión de vocación. Desde muy pequeña me ha encantado ese mundillo, cuando era niña me pasaba los veranos haciendo programas de radio -entrevistas a mis amigas o a mi hermana-, dirigiendo pequeños videos, escribiendo guiones para obras de teatro -con acotaciones y todo-, haciendo fotos... Hace dos años presenté un programa de radio en un estudio de verdad, en Alemania (en alemán), y cada vez que toca hacer algún debate o algo me ponen a mí de moderadora, porque se me da bien. Encima soy super teatrera y estoy como una cabra (requisitos fundamentales) y mis amigas no paran de decirme que de mayor me ven en la tele o de peridodista. A mí, personalmente, me hace una ilusión de cuidado.


Por eso me sienta mal que mi padre no me apoye y encima me meta dudas en la cabeza, pero es que con la excusa de "es por tu bien, piénsatelo, de ello depende tu futuro y tu vida" ya no sé si es la mejor opción. ¿Y si es cierto que cuando acabe la carrera no encuentro trabajo? ¿Y si entonces me arrepiento? Jo, pues ahora no sé que pensar.


De todas formas, eso es paralelo a lo de ir a estudiar fuera. Me dio un ramalazo aventurero y dije: voy a empezar desde cero. Me iré a Alemania, viviré con mis parientes de allí y me buscaré la vida: empezaré en una Universidad extraña, con un idioma desconocido (bueno, lo hablo perfectamente pero de gramática no se nada), haré amigos (o no, juju) y puede que hasta me busque algún trabajo. ¿No es genial?


Quiero decir, ¿cuánta gente tiene la oportunidad de hacer eso? ¿Y el valor? ¿Tendré el valor? Siempre estaré a tiempo de estudiar en Valencia, Castellón o Gandía, pero yo no soy una persona convencional. Me considero atípica: así como todas mis amigas ya están pensado en el sitio donde celebrar su convite de boda, en el nombre de sus hijos o en la calle donde van a vivir, yo prefiero irme a ver mundo por ahí. Parte de mis deseos se harían realidad. Pero a cambio tendría que dejarlo todo atrás: mis amigas, mi familia, mi perra, el buen tiempo, las series de Antena 3...


Y aquí me tenéis, en un camino que acaba en ochenta mil bifurcaciones, sin saber por dónde tirar. ¿Qué hago, Traducción e Interpretación -que mi padre considera que tiene futuro y es la mejor opción pera mí- o Comunicación Audiovisual? ¿Y dónde me matriculo este año, en Hamburgo o en Valencia? Titirirííí... será cuestión de echarle huevos.


Siejke... con dieciocho años una no puede saber lo que quiere. Mi vida es caótica, igual hoy digo blanco que mañana digo negro. Ays... me voy a volver loca.